Por la dura cornada a Fabíán Barba que se fue al hule con la oreja del abreplaza, Ernesto Javier tuvo que despachar cuatro toros, su lote y, circunstancialmente dos de regalo; redituándole dos apéndices y negándose a salir a hombros por respeto al compañero herido. Diego Sánchez, al paso. Y emotiva despedida del picador Ricardo Morales.

Desde los Parones, Brega, Cambio de mano en remate con capote, Relance hacia el caballo, toreo por Bajo, y Doblones en muletazos de pitón a pitón al segundo de la tarde, “Calita” dejaba constancia del buen aprendizaje de campo. Y se lo estaba haciendo a uno de los cinqueños de Rancho Seco, hechos y derechos; nada fácil.
El mismo cantaba, prendiendo en el ánimo del público, a partir de qué muletazo había que unirse al coro. “Este es el bueno”. Sobre todo por el lado izquierdo: hubo una tanda marcada del tercero al sexto Natural y una más que rayó en las alturas con ese tercero unido al De pecho y rematado con Trincherilla.

Le había impuesto Ernesto el recorrido. Y qué decir del toreo de Costado y aquellos Doblones por la cara arrancando del tendido “Sólo te vine a ver a ti Calita”. Por rúbrica una entera bien puesta que hizo efectiva la cuadrilla en el corte de la primera oreja, y mejor los puntilleros.

Se percibía triunfo ante el quinto de la tarde al rematar sus Verónicas con la aparente Media soltando una punta. Y de nueva cuenta, tras enseñarle a embestir, se fue haciendo del toro a partir de cada último muletazo de serie por derecha, apareciendo la pinturería caminándole uniendo Trincherazos y Trincherillas.
Solamente que esta vez no hubo certeza con el acero y le sonaron dos avisos, pese a ello lo llamaron a saludar desde el tercio, mientras Juan Ramón Saldaña retomaba aire al asomarse al balcón en su primer par de banderillas.

Infortunio de Fabián con el primer toro de regalo, permitió ahora a Javier recrear los muletazos de Tirón, cortos, rítmicos y mejor marcados de lado a lado, previos al Aliño cobrado con un pinchazo y media, sin desprender al gritón que hizo suya la simpática frase.

Rancho Seco retomó el cartel al anunciarse el segundo regalo: Brega alterna de punta a punta, sellada con el puyazo medido de César Morales, dejó de dulce las embestidas predominadas sobre pitón derecho; hubo hasta seis tandas y un gran epílogo al hilvanar el Medio muletazo por delante a dos Derechazos y par de Forzados.
Tres cuartas partes de ración A un Tiempo y quedaba en claro que …”Sólo te vine. Sudoroso pasó la fatiga campirana y la hechicería andaluza oreja en mano.

Saltó al callejón llegando casi al tejado de “Pajarito” el abreplaza. Tras retornar a la arena, Omar Morales lo dejó noble y suavote al picar, en tanto Gustavo Campos y Rafael Romero le reavivaban con las banderillas. Fabián tardaba en confiarse al tomar la muleta, sin embargo en cuanto lo probó por derecha le ha brotado la sonrisa.
Trasteo sobre lado bueno tuvo mejor culminación sobre lado contrario al caminarle del tercio a los medios. Cinco Naturales, Molinete más remate por Alto. Y a Topa Carnero dejó la espada en lo alto, redituándole la oreja. Al salir despedido del encuentro sonaba como el primero de tres revolcones.

Duro fue el cuarto de sorteo que le dejó como recuerdo un rayón en el muslo izquierdo, pues a partir de ese momento ya no intentó torearle en redondo. Entera de efecto tardío. Aviso.
De Monte Caldera fue el regalo séptimo; Barba lo recibió en los medios pasándole de lado el lampareado toro. Plantado de rodillas quiso repetirlo de largo, pero, tras dar tres vueltas enhilado a las tablas, lo arroyó y caído el torero le infirió la cornada en el muslo rayado. El resto, fue obra de “Calita”.

Arreando en cabeza suelta, Diego Sánchez le aguantó seis minutos de faena. Media delantera y caída silenciaron la labor a ese tercero. Deslucido fue el sexto; algunos medios pases antes de rajarse el cárdeno; uso de ambas espadas y Aviso.

Emotiva fue la despedida del picador Ricardo Morales al dar la vuelta al ruedo, por 38 años activo, en compañía de sus hijos César, Jorge, Erick y Omar, además de su nieto César Daniel. Castoreños en la arena se rindieron junto con los demás integrantes de cuadrillas, bajo el marco musical de Las Golondrinas.

FICHA.-Plaza México, novena corrida. Unos tres mil asistentes.
Clima.-Caluroso hasta el cuarto toro; después en descenso.
Ganadería.-Rancho Seco, siete ejemplares cinqueños de bellas láminas, refrescados con sangre española. Y uno más de Monte Caldera, regalo séptimo, duro. Pesos: 535, 550, 477, 496, 504, 515, 515 y 493 kilogramos de romana.
Fabián Barba.-Oreja, Palmas tras un aviso. Y, a la enfermería sin despachar el toro de regalo.
Ernesto Javier “Calita”.-Oreja, Al tercio tras dos avisos, Palmas al concluir el séptimo y Oreja en el de regalo.
Gustavo Campos firme en sus Cuarteos, Rafael Romero le compartió la salida al tercio y Fernando García hijo sigue en tranquillo propio: Las varas se las compartieron los Morales y los Cobos. Y las culmnaciones, Emilio Ríos y Omar Gutiérrez.
Juez de plaza.-Jorge Ramos.-Honorables decisiones.

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