Se lidió un encierro de Bernaldo de Quirós del que solo podemos decir que tuvo presencia, seis toros faltos de casta y bravura.

Eulalio López Zotoluco: Salida al tercio en su lote.
Sebastián Castella: División tras aviso, pitos tras aviso y oreja tras aviso.
Juan Pablo Sánchez: Salida al tercio, división tras aviso y oreja.

Detalles:
Se regalaron dos toros, el primero fue de Campo Real que fue premiado con el arrastre lento, el segundo correspondió a Los Ébanos que fue complicado.

Cuadrillas:
Saludaron en el tercio los banderilleros Christian Sánchez, José Luis Castañeda y Gustavo Campos. El picador Nacho Meléndez escuchó palmas tras picar al cuarto de la tarde.

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Ante su lote de lidia ordinaria, a Sebastián Castella poco lo pudimos ver; El primero fue un astado débil con el que solo hubieron destellos, falló con la espada para escuchar el primer aviso de la tarde; Con el segundo abrevió al no tener materia prima, pero nuevamente escuchó un aviso. Lo bueno vino con Queretano, un toro de Campo Real que permitió al galo expresar ese toreo de temple y tersura que cala en la afición de México, las series de naturales fueron con clase, los cambiados de mano y las dosantinas pusieron en ebullición a los presentes, finalizó con una estocada caída que fue acompañada por un aviso y un golpe de descabello, para ser premiado con una oreja.

Algo similar le pasó Juan Pablo Sánchez, ante el primero tuvo la inteligencia de entenderlo, logrando pases por el derecho con temple y largueza que llegaron al tendido, lamentabalmente falló con la toledana, quedando todo en una salida al tercio: Con el segundo de su lote solo existieron las ganas por agradar ya que el de Bernaldo no dio opciones.

Cuando se lidiaba el séptimo de la función, el hidrocálido anunció un toro de regalo que el juez aceptó fuera de reglamento; Se llamó Regiomontano y fue de Los Ébanos, un toro manso que se refugió en los tableros, Juan Pablo le puso los muslos para encelarlo logrando aguantar las embestidas descompuestas que regalaba su enemigo; Rubricó con una entera para ser recompensado el esfuerzo con un apéndice.

Eulallio López Zotoluco abrió plaza con Misionero,un toro que rajado pero noble, al que el poderío del coleta se impuso para meterlo en la canasta y realizar una faena con sabor, pases por ambos lados que tuvieron temple, además de los detalles como los cambiados de mano y el desdén que presagiaban el triunfo, pero la espada no anduvo afilada y se tuvo que conformar con una salida al tercio.

En el cuarto de la tarde Zotoluco volvió a saludar desde el tercio tras ser reconocida su labor, aunque no fue una faena de arte si de entrega, se tiró a matar fulminando a su enemigo saliendo airoso del compromiso.

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Video: Julián Herrera

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