Juan Ramón le puso alegría al paso que sostuvo junto con el novillero José María Hermosillo al abandonar el nosocomio; ambos hicieron el simbólico paseíllo junto con el empresario, Jorge Benavides “Cúchares”, quien los espera para verlos nuevamente en La Florecita.
Circunstancialmente ambos fueron heridos el pasado domingo del mismo lado: Hermosillo en la pantorrilla y Saldaña, tercio superior del muslo, intervenidos por Rafael Vázquez Bayod, ante ese burel de la ganadería de “El Grullo“, propiedad de los González Inaurrizar.
Lo que ha quedado caliente es la hombrada del secretario general de los subalternos al poner en todo lo alto el segundo par de banderillas sangrando la herida. “Era él o yo, por eso ni miré la ropa ni pensé en irme a la enfermería. Tras saludar desde el tercio ya me dirigí a la ambulancia“.
Este hecho lo sigue ponderando “Cúchares” encontrándose feliz de su incursión como empresa, tras el retiro de luces; cuestión de esperar la convalecencia domiciliaria que moralmente las trayectorias de 20 y 8 centímetros están más que cerradas por ese ímpetu que lo identifica al pulsar la capa.
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