Si bien, varios resultaron débiles y en ocasiones salían con la cabeza arriba, repetían las embestidas. El primero y tercero tuvieron recorrido.
Diego Emilio, con el abreplaza, desde que lo recibió de capa se vio inseguro y abrevió, provocando de inmediato gritos de desaprobación. Mató al segundo viaje, no sin antes escuchar un aviso y pitos.
Con el cuarto, que complementó su lote, estuvo empeñoso queriendo revertir la impresión que dejó en su primero, no lo consiguió y se vio falto de inventiva, su faena a base de derechazos y naturales no tuvo eco en el tendido.
El primero de Javier Castro, resultó soso, terminando las embestidas con la cabeza arriba, si bien, Javier se empeñó en cuajar la faena, no logró redondearla y se vio a la deriva.
Con Libro Abierto, corrido en quinto, tuvo una labor similar, recibió dos achuchones por fortuna sin consecuencias y falló con la espada como lo hizo con su primero.
En este novillo se vio lo mejor de la tarde, un soberbio puyazo de David Vázquez, que puso al público de pie.
Héctor Gabriel, a su primero, que tenía recorrido y el cual brindó al ganadero Pablo Moreno, le realizó una faena de menos a más, en la cual destacaron dos series templadas por el lado izquierdo aguantando el lento pasar de Tremolino, de una entera caída y un golpe con el descabello pasaportó al de De Haro, para ser ovacionado en el tercio.
Con el cierraplaza, que le costaba humillar, estuvo tesonero, pero, al igual que sus compañeros, sin intentar algo diferente al ver que lo que hacían no repercutía en el tendido. Pinchó y se retiró al anillo escuchando tibias palmas.
El próximo domingo, se dará la novillada de triunfadores.
Foto: Gus Pelayo.
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