Ficha del festejo:
El Juli, dos orejas y una oreja.
Cayetano, saludo con petición en ambos.
Santiago Naranjo, saludo y palmas.
Se lidiaron seis toros de Ernesto Gonzalez Caicedo, bien presentados, que se dejaron, condición peligrosa para una corrida de toros, sositos y sin trasmisión que dejaban estar a los toreros, dos empujaron en varas pero luego en la muleta muy poca trasmisión y emoción. El unico que suplió eso fue El Juli y por eso triunfó. Ideal para los toreros porque dejaban estar pero nefastos para la fiesta y para la emoción.
El Juli pareció jugando al toro, un calco de la corrida del año anterior, sobrado de condiciones en su primero le hizo lo que quiso a ese torito cárdeno que le obedecó como el perrito de la casa. Julipié en regla y dos orejas. En su segundo mentirosito y ventajista,
volvio a matar con su peculiar técnica y cortó otra oreja.
Cayetano, vacio, sin fondo, algunas posturitas y nada más, sonó la música en su primero y tapó el silencio y el aburrimiento del público ante su inexistente toreo. Es un producto prefabricado que no tiene estructura. Muy poquito para los apellidos que le acompañan
Y el colombiano Santiago Naranjo quien tomó la alternativa, sorpresivamente frio, aseadito en el de la ceremonia pero sin la garra que se espera de un novel con ganas de ser, como aletargado. No apuro a un torito que pasaba sin codicia pero pasaba.
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