Corbacho estaba esperando un trasplante de hígado tras padecer durante varios años hepatitis C que adquirió, según él mismo comentaba, cuando le realizaron una transfusión de sangre tras una cornada muy fuerte que sufrió cuando era novillero. Desafortunadamente no se pudo realizar el trasplante y las fallas de ese órgano vital lo llevo a la muerte.

Antonio Corbacho nació en Madrid en 1951, inició su carrera taurina como novillero en 1975, sin embargo decidió mejor pasarse a las filas de los banderilleros. Por su amistad con el ganadero Victorino Martín hijo, Corbacho preparó en ese entonces a un joven becerrista, quien era pariente del ganadero, de nombre José Tomás, formando una gran dupla y siendo una figura determinante en la carrera del diestro de Galapagar, quien como sabemos se convertiría en figurón del toreo de los últimos años.

Corbacho se caracterizó por tener un particular concepto de la vida, de la muerte aplicada al toreo en donde utilizaba técnicas antiguas de los samuráis ya que consideraba que el torero y el samurái compartían éticas y valores. Criticado por muchos pero también admirados por un gran sector de la fiesta brava ya que los resultados hablaron por él.

Además de José Tomás, Corbacho dirigió la carrera de Alejandro Talavante, hoy también figura, la de Gómez Escorial, Sergio Sánchez, Víctor Puerto y Sergio Aguilar, así como la de los toreros mexicanos “ El Cuate”, Jerónimo, Ignacio Garibay y Arturo Macías.

Actualmente Antonio Corbacho estaba apoderando al novillero colombiano Sebastián Ritter, a quien acompañó al callejón de Las Ventas de Madrid, durante la Feria de San Isidro el pasado mes de Mayo.

Descanse en Paz Antonio Corbacho.

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