Pizarro y “El Capea” cortaron oreja, mientras Sergio ha sufrido una seria cornada. En el mismo tenor, el caballista Gastón Santos fue ovacionado. Completó el cartel Pablo Samperio, silencio.
La empresa encabezada por Erika Molina y el matador Luis Gallardo seleccionó novillos-toros muy bien presentados de La Guadalupana, que además mandó una noble becerra, aprovechada extraordinariamente por Cristobal Arenas “El Maletilla“.
Estaba aflorando el planteamiento de Sergio Flores al empapar con el capote a “Minero” a fin de impedirle la huida. Un par de círculos pegada la capa al hocico trazó para después despacharse con tres bellas Verónicas.
En línea recta inició la faena llevando al astado del tercio a los medios. Ahí le impuso series de Naturales y al cambiar de mano cerró por Vitolina y redondos. Entró por derecho con el acero y en la entrega sufrió una herida en la ingle.
Pizarro entonces, le toreó por la cara para asestarle un estoconazo y retumbar las palmas en el coso techado “San Marcos” para estimular al compañero que iba conducido al hospital.
El propio Federico inició la lidia de los de a pie con mucho señorío al realizar un quite dejando la capichela larga al interpretar Chicuelinas. Sus Doblones toreros fueron hormando al burel hasta encontrar el temple en los últimos muletazos de cada serie.
Y si a ello agregamos sus destellos mandones en Trincherazos y la ligazón, fincada en Vitolinas, pues a modo quedó la faena al cobrar una entera en lo alto y recibir la oreja, como preámbulo a la México.
Un derroche de voluntades mostró el joven hispano Pedro Gutiérrez hasta hacerse de “Tunero” en su faena de dos capítulos. En los medios la primera, pero lo mejor en tablas al instrumetar el toreo en redondo citando de frente.
Ahora que lo que ha calado en el ánimo de unos tres mil espectadores vino al deletrear la Dosantina y la segunda, culminada en Cambio de mano estrujante. Por eso el pinchazo arriba y la entera en buen sitio no impidieron a “Capea” el corte de oreja.
Seis sedosos Lances a pies juntos recreó Fermín Rivera, y aunque “Solitario” se rajó, eso no fue obstáculo para usar la imaginación. Acosar, sujetar y torear fue la fórmula del paciente que logró anillos con la mandona muleta.
Será parte de su academia tal vez. Lo importante es la mentalidad con la que está preparando el compromiso de Temporada Grande. Entera a la primera y a saludar desde el tercio.
Otro similar rajado le correspondió a Samperio, pero su empeño por torear precavidamente en redondo se estrelló. Sus tres viajes con la espada se perdieron en el silencio.
Fue a caballo, sí, pero llena de belleza la faena de Gastón Santos con sus brillantes tordillos al clavar farpas y torear a la grupa. Vamos, hasta contagió al sobresaliente Carlos Pereda en su serenas intervenciones.
A más fue la faena al provocar celo para sesgar en banderillas. La mesa puesta la aprovecharon los Forcados Hidalguenses al pegar Jorge Olivares retadoramente en sus dos emotivos intentos.
La falta de pañuelos para soliciatr premiación le impidieron el triunfo a Gastón al depositar el rejón de muerte en lo alto. Y la obra fue culminada en torero descabello de Fernando Ríos, con ovaciónes para todos los participantes.
Dramática fue la conducción al llevar hasta la ambulancia a Sergio en rictus de dolor, peligro parte de la fiesta. Sin embargo el trago amargo lo borró un chiquillo de ocho años de edad, “El Maletilla”.
Sorprendió con su natural intuición torera y ese privilegiado sitio. Ya lo habíamos consignado en ese mágico toque, pero ahora la colocación en sus inicios de cite han impactado gratamente.
El quite por Gaoneras, sus Cambiados en comienzo de faena, la inventiva al torear en redondo y ese ajustadísimo cierre por Joselillinas has resultado sensacionales, incluyendo la actuación de Arat Torre, niño forcado.
Arte y Casta, tan joven empresa y con visionaria tarea al hacer funcionar la plaza y toda la torería hidalguense. Y van por más.
Foto:Juan Manuel Cervantes
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