Se lidiaron seis toros de Ernesto Gutiérrez Arango, de correcta presentación y de juego desigual.
Luis Bolívar, oreja y vuelta al ruedo.
Cayetano, palmitas y silencio.
Pablo Hermoso de Mendoza, dos orejas y dos orejas y rabo.
Esto último no ocurría desde hace aproximadamente 50 años en Bogotá.
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Con ambientazo por todo lo alto, tendidos a tope y un clima espectacular, se han lidiado toros de los Herederos de Ernesto Gutiérrez Arango correctita de presentación , en su juego partida a la mitad, tres parados, sin gas, los otros tres dulcecitos, suavones, noblotes y de bondad infinita, sin emoción, como es tradicional en este encaste particular, toros que dejan estar demasiado cómodos a los toreros y sin el mínimo atisbo de peligro. Ninguno se empleó en el caballo. Al que cerró plaza, para rejones, se le dió la vuelta al ruedo.
En varas por fin destacar una en lo que llevamos de temporada, la de Luis Viloria al cuarto de la tarde, que si bien fue en la base trasera del morrillo fue por lo menos en el morrillo, las demás traserísimas, censurar al picador español de Cayetano, que hizo todo un show a un monosabio sin la mas mínima razón.
Ambiente grande en la plaza por la presentación del rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza al que se le saludó como un ídolo desde el paseíllo, la gente quería fiesta y el marco así lo sugería, al final la fiesta se desbordó entre lagrimas, vibración y emoción, se había visto torear, el rabo fue la guinda para hacer historia.
Pero Hermoso de Mendoza hizo historia no solo por el corte del rabo en la Santamaría después de más de cincuenta años que esto no ocurriera, lo ha hecho porque nos ha dejado ver el rejoneo en otra dimensión a lo que estábamos acostumbrados a ver, en esto último es donde radica la importancia de lo sucedido ayer, lo que pudimos ver le coloca a años luz de todo el resto de rejoneadores que han pasado por Bogotá y por otros cosos colombianos, e imagino que en el mundo.
Es que este señor torea, pero en verdad , en el primero montando a Icaro, se hizo con el toro de una manera impresionante cuando el manso no quería saber nada de nada y se dejó colocar hasta dos banderillas llevándolo imantado a su cabalgadura sacándolo y metiéndolo en el centro del ruedo, y es que Mendoza hasta midió perfectamente la faenas cuando otros rejoneadores se eternizan, vio que no había más y cortó con dos pares y entró a matar y prívate, otra lección, pues mató bien, cosa de los más infrecuente cuando se torea a caballo.
En su segundo rubricó todo con un toro que le ayudó más, toreó y alanceó a placer, la plaza saltó cuando al traer al toro pegado a su caballo salió hasta tres veces por los adentros y luego paso a encelar al toro para engañarle elegante en banderillas, como si tuviera una muleta en su mano cuando lo que llevaba en ellas eran las riendas y las espuelas en sus tobillos, cosas nunca vistas por muchos y que supusieron una revelación, quitándonos el velo que no nos dejaba ver. Y vino el rabo.
Un rabo que fue excesivo porque la gente y el palco se embriagaron de triunfo, y fue excesivo porque primero, si bien la faena fue muy buena no fue rotunda, como lo exige tal premio, hay que anotar que Hermoso de Mendoza deja topar frecuentemente su cabalgadura por los toros, lo que sugiere falta de temple, segundo, porque la primera estocada fue fallida y la segunda fue defectuosa y tercero porque la gran mayoría de la gente que asistió a la plaza no creo que ni siquiera sepa que ya en Colombia se puede otorgar el rabo, lo que pedían era el premio para el toro al que algunos, en supina ignorancia quisieron indultar, vamos allá, indulto a un toro de rejones. Ayayay. Pero cortado está.
Han abierto la puerta y ahora sáquelos de ahí, así fue con los indultos. Quiera Dios que esto no se riegue como bola de nieve para mal, rabo porque si y rabo porque no, rabo en mi feria que yo también quiero, muchos decían que servía por el momento que vive la fiesta, estaba llena la plaza y la gente salió feliz, pero bueno, yo prefiero las cosas cuando son con rigor y a ley. Veremos. Todo es mejor en su justa medida. No se necesitaba, el toreo ya había sido hecho en el ruedo.
Y Luis Bolívar, la gran víctima de la histórica tarde de Hermoso de Mendoza pues han quedado opacadas sus buenas sensaciones y su torería, a pesar que en el primero fuera más forma que fondo y en su segundo perdiera las dos orejas por fallar con la espada, pero dio una inmensa sensación de seguridad, dio tiempos a su primero, al que Gustavo García casi fulmina contra un burladero, lo llevó suavecito y a media altura como exigía el bonancible de Gutiérrez, luego sin necesidad, lo empezó a embarcar con el pico y al natural no cargó la suerte, por eso digo que más forma que fondo, en su segundo ya estuvo más redondo, hasta se gustó relajando el brazo a lo Joselito, supo llevar a un toro prontito y con calidad de bombón que se fue quedando, inteligente le forzó circulares en terrenos de chiqueros, pero mató mal y no pudo acompañar a Mendoza en la foto histórica del rabo, como si el destino así lo hubiera querido.
Buenas sensaciones nos dejó Luis pero yo si quisiera verle frente a toros con más poder y no ante estos toritos de Gutiérrez con los que estuvo demasiado cómodo y sobrado, porque Luis debe saber que si quiere dar el paso adelante en el escalafón lo debe hacer es ante toros poderosos y no ante las melcochas que acostumbran degustar las figuras. Esa es la vía que a él le valorarán y sobre todo en Madrid.
Cayetano es un mero producto de marketing, sin fondo y sin técnica, un cuento, es el único capaz de hacer ver peligroso a un toro de Gutiérrez Arango, que ya es mucho, nada de nada en la que espero haya sido su última actuación en Bogotá, porque aquí no se come cuento.
De los subalternos saludaron Ricardo Santana y Granerito, Monaguillo está llevando el capote muy feo cuando torea y reprochar la actitud del subalterno de Mendoza que se cree en un pueblo pidiendo orejas como un payasete de circo, el gran rejoneador navarro no necesita de eso.
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