¿Tenía caso?

Yo creo que no, porque esto representó un esfuerzo tirado a la nada, merced al marrajo que tuvo, incluso, el novillo hizo feamente por él en tablas, cerca del tendido 8, por fortuna sin consecuencias.

Insistir en torear por ambas manos a un toro que buscaba herirle, suponemos que no va por ahí, muchos llegamos a la conclusión que debió haberlo lidiado con guapeza, como dirían las crónicas antiguas, mostrando no sólo valor y aguante, de lo que ya se tiene constancia, sino una técnica impecable y serenidad para conseguir el dominio en su colaborador.

Dos toros malos, y por poco se le fue vivo el cuarto… su segundo.

Estuvo en Madrid Diego, qué bien, ojalá y para la próxima tenga novillos que sean bravos, para muestre sus cualidades.

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