Día de despedidas, de empezar a hacer balances, de poner el reloj a 365 días y de deshacerse de la ropa blanca manchada de vino que no se quita, de ese caldo rojo que te cae por la espalda cuando menos te lo esperas en los tendidos de Sol.
Así se presentaba la antesala del final de los Sanfermines, con la última corrida de una Feria del Toro que ha dejado pocas puertas grandes para los diestros valientes que se atreven a venir a la Monumental a enfrentarse con el exigente público de Pamplona.
El cartel de la tarde prometía. No sólo por las ganas de terminar la fiesta con buen sabor de boca, sino por el regreso de uno de los grandes de los ruedos, Juan José Padilla.
Las peñas se solidarizaron con el jerezano y, desde el desfile para entrar a la plaza, sus miembros se colocaron un parche en el ojo. Un gesto que acompañaron con un emocionante recibimiento al torero cuando salió a matar a su primer morlaco. ¡Illa, illa, illa, Padilla maravilla! Éste y otros cánticos pudieron ser escuchados desde el tendido.
Por su parte, el diestro no decepcionó. Devolvió a los asistentes el caluroso apoyo, con una gran faena. Se llevó una merecida ovación con el público en pie y la presidenta no dudó en concederle la primera oreja de la tarde. En el cuarto, ya se respiraba ambiente de puerta grande. El respetable estaba entregado al jerezano desde el tercio de banderillas. Mató como debía y los pañuelos blancos no tardaron en aparecer para darle el placer de salir a hombros por la Monumental.
Peor suerte corrió “El Juli”, que repetía cartel en la Feria. No pudo hacer mucho con su primera lidia y se quedó sin triunfo. Lo mismo le ocurrió con el quinto de la tarde, tuvo que despedirse del coso pamplonés sin llevarse premio alguno en esta última corrida. Un poco decepcionante, tal vez, la actuación del madrileño estos Sanfermines. No superó las expectativas ni en el cierre de Feria ni en la corrida del día 12, en la que sólo se llevó una oreja.
El tercero en completar el cartel de este 14 de julio fue Daniel Luque. No estuvo acertado con su primer astado, tercero de la tarde, y se fue de vacío. Sin embargo, logró un triunfo en el último y se dio un baño de masas con la vuelta al ruedo para concluir una Feria con escasas buenas faenas.
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