Delgado se dio al placer de planear, lo que es característico de un toro cuando se place en embestir imantado a la tela hasta donde produce el alargamiento del brazo. Y fue así como el chaval dio dimensión a cada muletazo que lamentablemente no encontró eco en el tendido.
Pese a ello, los buenos y escasos paladares, saborearon el toreo que en nada se parece con Rodolfo Rodríguez, aún anunciándose como El Panita, pues el chavalillo está muy lejos del genio.
Pastor atravieza por un gran momento, esta vez sumó su tercera actuación consecutiva y sin obtener premios, lo que indica que llegó para quedarse. Dio vuelta al ruedo entre aclamaciones.
Joel Arturo le ganó al novillo la cualidad de torear. El chiquillo se estiró cuan lago es para reflejar la dimensión que atesora aun a su corta edad taurina, haciendo las veces del novillo, es decir planeando por el estiramiento del cuerpo, aunque esta vez no pudo introducir la espada a la primera, dejó buenas sensaciones.
Y André Lagravere se sacó la faena de la manga, pues la cara arriba del de Huichapan, no fue óbice para no entregarse y encontrar el camino con capa, banderillas y muleta sobre lado derecho que lo encaminara al triunfo, por ser, de los cuatro, el únco en introducir la espada, sin encontrar eco en el tendido.
Una extraña sensación se percibe con la acitud fría de un público insensible esta vez cuando más se necesita el apoyo.
José María Hermosillo abrió el festejo, además contribuyendo con sus compañeros, como un subalterno entusiasta, gran detalle, tras pinchazo y entera merecedora de aplausos.
Fue así como la categoría 14-17 años sacó a flote el serial, al no reanudarse la relación con los subalternos.
[pagewrap=compartir.htm]