El día de la corrida los jóvenes aspirantes invitaron al matador Federico Pizarro, para que les diera el honor de acompañarles en una sesión de entrenamiento de los alumnos de la academia.

Y cual fue tal sorpresa que Federico, sin confirmar asistencia aparece por el patio de cuadrillas y los aprendices alegremente convivieron con el matador capitalino, quien pudo ensayar y platicar sus experiencias destacando los momentos de mayor importancia en su carrera taurina.

Al final los alumnos quedaron plenamente agradecidos con el Matador de Toros por la fructífera charla que les sirvió a los alumnos norteños como un aliciente para continuar con entusiasmo en su formación para ser los futuros toreros.

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