Guadalajara extrañaba al apellido Silveti. El cariño a los antecesores de Diego, como fueron su padre David y su tío Alejandro se hizo evidente desde que el joven matador se formó en el paseíllo. El público lo recibició con muestras de cariño al más nuevo representante de una dinastía que en tierras tapatías ha dejado herencia de hazañas taurina.
Diego no defraudó, todo lo contrario. Con un estilo particular, como cada uno de los anteriores Silveti, desde el lejanísimo bisabuelo Juan, hasta el debutante de ayer en la Nuevo Progreso. Fue hasta su segundo toro, de nombre Dentista, cuando Diego causó la conmoción que se esperaba. Con la capa ejecutó unas despaciosas verónicas, para después realizar un apretadísimo quite por gaoneas, poniendo el corazón por delante.
En el último tercio, Silveti comenzó con dos péndulos y un desdén, en una muestra de su toreo de entrega y buen gusto. Diego torea con temple y ciñiéndose la embestida del toro. Tiene el estilo de los españoles de dar series cortas, pero en su caso lo hace con intensidad. También es particular su sello con los molinetes, llevando muy toreada al burel, sin dejar pasar rápidamente como acostumbran la mayoría, pero sin duda su mayo seño lo imprime en el adorno del desdén, que le sale de pintura. Después de una estocada cosechó dos indiscutidas orejas. Con su primer había saludado al tercio, luego de fallar con la espada.
La corrida terminó en plano triunfal con el regalo de dos toros a cargo de Ignacio Garibay y del francés Sebastián Castella. Se trató de dos astado de Campo Real, de aspecto horrible y poco trapío, además de escasos de bravura y fuerza. Garibay apretó el acelerador y consiguió muletazos de mucho mérito, así como también sufrió un fuerte golpe sin mayores consecuencias. Tras una media estocada cortó una oreja.
Castella en su papel de figura, defendió su sitio en el octavo de la corrida. Fue un trasteo de maestría, ante un animal débil, al cual consintió y le pudo cuajar derechazos de temple. Al final el juez de plaza le dio un excesivo premio de dos orejas, que ante las protestas populares el torero aventó al suelo.
En la última corrida de la temporada se lidió un encierro de San José de gran presencia y trapío, pero que acusó debilidad y falta de raza.
El dato:
Quinta corrida de la temporada y última del año. Se reanuda en febrero
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Ficha técnica.
Plaza Nuevo progreso, poco más de media entrada.
Seis toros de San José, muy bien presentados, pero débiles. Dos de Campo Real de regalo, feos de tipo y débiles.
Ignacio Garibay: dos pinchazos, media estocada, tres cuartos estocada y un descabello (palmas). Un pinchazo, media tendida, y un descabello (pitos).
Sebastián Castella: Estocada (al tercio). Estocada (pitos). Estocada (un aviso y dos orejas).
Diego Silveti: tres cuartos, y un descabello (un aviso y al tercio). Estocada (dos orejas).
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