El andar de treinta años en Lalo sigue rindiendo sólido fruto en aquello de: A cada toro su lidia y mejor dicho, su entender: Abrió plaza con un cómodo, agradable y noble que le ha permitido realizar la faena en dos capítulos: El primero, en lo que dio el toro y segundo, lo que le extrajo el torero, lo que en España se ha dado por llamar fondo.
Verónicas suaves rematadas con la Rebolera le hizo ganar terreno de las tablas al tercio. Y como el quebranto de Moisés López fue justo, “Don Carlos” quedó equilibrado en fuerza y empleo, yendo largo en cada muletazo precedido de un adorno y culminado con un remate: por alto, el de Pecho y por bajo, soberbios Desdenes.
Los cites de frente o costado siempre encontraron eco en círculos, sobre todo por pitón izquierdo en una auténtica lección de docencia a un público que, acostumbrado a lo festivo, se ha entregado a los deleites del toreo puro. Y si agregamos la sapiente colocación al preparar la estocada, aquello raya en la admiración.
Toro plenamente igualado, el largo y personal tranquillo, la descarga en todo lo alto y el inmediato efecto, rodando a los pies del matador para levantar al público pañuelos en mano de sus asientos, la actuación del puntillero Reyes Pérez ha pasado a ser simbólica, no así al cortar las orejas que dejara en manos del matador.

En el nombre del cuarto de la tarde llevaba la misión, “Normito”, pues a ese berrendo en cárdeno había que equilibrarlo. De capa, Eulalio puso su acostumbrado repertorio: Verónicas, Chicuelinas de recurso y la Rebolera. El desengaño vino en cuanto Sergio González, a cuerpo limpio, se hizo el auto providencial quite, al salir comprometido de un par de banderillas cambiando el viaje del toro.
Fue otra lección para el aficionado feriante. Ahora que al pasar a la faena de muleta surgió el trazo medido por ambos lados, pero un Cambio de mano por la cara dio pie a un segundo aire, pues al pedir la música el torero vino la inspiración y emotividad con “Las Golondrinas”.
Recuperado y en prolongación el rumbo apuntó a los adornos con Molinetes y Cambios de mano. Nuevamente, la serenidad de “Zotoluco” apareció al tomar la espada y sepultarla en la cruz. El capote de muerte de Juan Ramón Saldaña contagió el de Sergio y la aparición del puntillero fue únicamente para cortar otras dos orejas.

Tenía poco pases el segundo de la tarde y si añadimos los muletazos punteados de Martínez Vertiz, la trascendencia ha resultado nula con la serie de pinchazos y el golpe de descabello perdidos en el silencio.
El quinto se echaba tras cada breve tanda con la muleta a tal grado que en la tercera caída no hubo necesidad de la espada sino del golpe de puntilla para acallar la bronca en la que se ha metido el torero.

Barbado y de larga melena se presentó Juan Pablo Llaguno ante la escasa fuerza del tercero. Brindis a “Zotoluco” y gracias al piquete de Gabriel Luna al hundir el arpón pudo recuperar de pie al toro que únicamente permitía llevarlo por pitón derecho. Bajonazo. Palmas.
Complicado fue el cierraplaza al que le sufrió Rafael Romero para cubrir el segundo tercio. El destronque con la muleta poco efecto tuvo pues al primer pinchazo Juan Pablo salió despavorido alcanzando la barrera providencialmente, ya después a cómo pudo culminó su labor.

La tarde fue de un sólo lado, la experiencia por encima de todo.

FICHA.-Corrida tradicional de feria en San Pedro Xalostoc, Estado de México. Entrada, tres cuartos de plaza portátil.
Clima.-agradable, fresco por momentos.
Ganadería.-La Guadalupana.-Encierro parejo en presencia. Primero y cuarto, los destacados gracias al poder de su matador. Pesos: 480, 490, 495, 500, 470 y 480.
Eulalio López “Zotoluco”.-Dos orejas y Dos orejas.
Alejandro Martínez Vertiz.-Silencio y Bronca.
Juan Pablo Llaguno.-Palmas y Silencio.
Cuadrilla destacada: Ignacio Meléndez, Moisés López junto con Sergio González y Juan Ramón Saldaña a la orden de “Zotoluco”.
Juez de Plaza.-Odilón Arenas. Acertado en la premiación.
Al Final el triunfador fue llevado a hombros.

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Video: Julián Herrera

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