Gran expectación se vivió por volver a ver al diestro valenciano Enrique Ponce por tierras queretanas, acompañado por Eulalio López Zotoluco y Octavio García El Payo.
El público respondió y se hizo presente en la Santa María. Entrando al tema taurino se lidió un encierro de la dehesa de Barralva el cual no dio el juego esperado, el más potable fue el que se jugó en tercer lugar de nombre Carajito.
Quién dio la nota fuerte fue Octavio García El Payo, quien regresaba a su tierra después del grave percance del pasado 25 de diciembre de 2009 en esta misma plaza. Gran faena al primero de su lote, pases largos, templados, de toreo vertical, con clase, llevando al astado cosido a la muleta, conectando con el tendido, pero la toledana le traicionó y lo que eran dos orejas en la espuerta quedó en una salida al tercio.
Con el que cerró plaza se puso en la distancia, utilizando recursos tanto físicos como mentales, para estructurar una faena en la que tuvo que aguantar las embestidas, logrando así arrancarle los pases al del Barralva. Una vez más salida al tercio.
Eulalio López Zotoluco, mostró el poder que tiene en su muleta, que lo ha llevado a colgarse el título de figura del toreo. Pechó con un lote complicado, pero en ambos estuvo voluntarioso, siempre justificándose y arrancando los muletazos. Los trofeos no llegaron ya que no estuvo acertado con el acero.
Qué podemos decir de Enrique Ponce, uno de los toreros consentido de México, a quien se le quiere y en ocasiones se le consiente de más. Con el primero de su lote se llevó un susto al ser arrollado. Con el quinto llegaría el triunfo, una faena con matices Poncistas, donde imprimió ese sello de torero artista y plástico. Estocada defectuosa; escuchó un aviso pero se le otorgó una oreja.
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