En tanto, Manolo Lizardo fue ovacionado, frente a los manejables toros de Don Salvador Rojas.

Tres cuartos de entrada se han registrado para este tradicional festejo.

Lizardo abrió toreando bien con el capote y mejor con la muleta, entendiendo a su ejemplar y llegándole fuerte al público, sin embargo lo ha traicionado la espada, pues cuando ya tenía el triunfo en sus manos, lo dejó escapar en tres pinchazos, que le valieron la ovación.

Pepe López se mostró torero con la capa; pocos muletazos, pero una media estocada que efecto instantáneo le ha permitido recorrer el anillo, oreja en mano.

El tercero de la tarde ha correspondido a Silis, gustándose con la capichuela e imprimiendo sello al instrumentar Chicuelinas. Y no obstante el escaso gas del toro, le ha sacado los muletazos a base de encelarlo, ofreciendo los muslos por carnada, situación que le llegó fuerte a los espectadores, por estar siempre ahí, donde se trasmite peligro a base de entrega. Además la espada surtió efecto y por ello, le han entregado una oreja.

Ya cuando el sol se iba ocultando, se le dio suelta al toro para rejones. Gamero estuvo certero con fierros. El rejón de muerte cayó abajo, lo que provocó el rápido desplome, y entre confusiones se le dio dos apéndices.

[pagewrap=compartir.htm]