Que resultaron buenos en términos generales, destacando los dos de rejones, el 3º y el 6º que fue premiado con una merecida vuelta al ruedo.
Ficha del festejo.
Pablo Hermoso de Mendoza: Silencio y palmas.
José Mauricio: Silencio tras aviso y silencio.
Octavio García El Payo: silencio tras aviso y oreja.
Incidencias: Durante el tercio de varas en la lidia de Aderezo 5º en el orden; al picador Francisco Campos se le rompió la vara de picar, lo que provocó que al intervenir el otro picador, Erick Morales, este sufriera un tumbo espectacular y el caballo tuviera que ser desvestido para que pudiera salir del ruedo. Durante los casi 5 minutos que duró esa maniobra se formó un herradero monumental con exceso de capotazos que hicieron que el toro cambiara de lidia.
Por otro lado, durante la lidia desordenada y errática de dicho toro, se produjo una desavenencia que por fortuna no paso a mayores, entre José Mauricio y Octavio García El Payo, debido a un quite que realizó el queretano y que a juicio del matador en turno, no le correspondía.
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Pablo Hermoso de Mendoza, vestido a la usanza campera andaluza y montando a una hermosa cuadra de nueve jacas, de las cuales siete hacían su presentación en Guadalajara, tuvo una actuación simplemente decorosa, sin conseguir el triunfo en ninguno de los dos toros que lidió. Espectacular en rejones de castigo y en banderillas, dueño de la escenografía, vendiendo caras cada una de sus siempre lucidoras cabriolas y sus arriesgados pases cambiados por dentro y usando todos los recursos ampliamente conocidos por los espectadores (que no aficionados) que año con año vienen a verlo; no logró el estellez redondear sus faenas con la hoja de peral, teniendo que conformarse con el silencio mas o menos respetuoso al final de la lidia de su primero y palmitas en el cuarto; no obstante que ambos toros, (HORTELANO No.62 Y NAVARRO No. 30), tuvieron boyantía y fueron con prontitud hacia donde Pablo y sus cabalgaduras, quisieron llevarlos. Pero suele pasarle a Hermoso de Mendoza que, clava tantas “cosas” en el morrillo del toro, que al final no encuentra espacio donde colocar el rejón de muerte el que, casi siempre le termina cayendo en cualquier sitio.
Tal fue la desilusión en los tendidos, ávidos de verle triunfar fuerte en Guadalajara, que por momentos se abrigó la esperanza de que Pablo Hermoso de Mendoza regalara un sobrero, cosa que no ocurrió. Lástima…será para la próxima.
José Mauricio, (morado obispo y oro), recibió al segundo en el orden, (PATERO de nombre No. 21 con 485 Kg. negro entrepelado, bien puesto, delantero y astifino), con un par de verónicas a pies juntos que le fueron coreadas, sin conseguir nada mas en el tercio de capa. Ya con la muleta, el defeño al que apodera Don. Eduardo Martínez Urquide, tuvo una faena de altibajos, en la que se le vio asentado, voluntarioso, entregado, valiente pero, sin transmisión. Lo mejor que consiguió con este toro, fueron un par de pases cambiados por la espalda al iniciar la faena y una breve tanda de muletazos con la derecha. Pinchó hasta en cinco ocasiones y tras un aviso del biombo, dejo una entera suficiente para escuchar algunas palmitas que no alcanzaron para hacerlo salir al tercio.
Con el quinto (ADEREZO de nombre No. 31 y 500 Kg. en la romana, cárdeno oscuro, delantero y bien armado) que de salida prometía mucho y al que, siendo un buen toro, le dieron una lidia infame en el tercio de varas y de banderillas, (léanse incidencias), el capitalino se mostró con mas voluntad que suerte. Intento una faena desacompasada llena de frialdad que no logró entusiasmar a los tendidos y si en cambio, terminó aburriendo a la gente. Mato de media estocada en buen sitio, para retirarse en silencio.
Octavio García El Payo (grana y oro) inició su quehacer con el tercero de la tarde, CORONEL de nombre No. 42 y con 495 Kg. de peso, con lances a pies juntos quedándose muy quieto para seguir con tres verónicas y una media pintureras que arrancaron los olés entusiastas del público en ambos lados de la plaza. Después de una muy buena vara de parte del piquero Efrén Acosta y dos excelentes pares de banderillas de Rafael Romero, el queretano egresado de la escuela de tauromagia y ayudado desde el callejón por los consejos del matador Mario Zulaica, inició su faena en forma por demás brillante, con muletazos en redondo parando, templando y mandando en tandas justas, muy bien rematadas con cambios de muleta de una a otra mano, para luego reiniciar con ajustados molinetes y volver a ligar las magnificas embestidas del de Los Encinos; con valor sereno pero sin caer en actitudes tremendistas finalizo su faena con ceñidas manoletinas y vistosas sanjuaneras. Pero, lo que debió convertirse en un triunfo indiscutible, su incapacidad con los aceros hizo que terminara en un rotundo fracaso. Cinco pinchazos y una entera defectuosa bastaron para que el rubio matador que dicho sea de paso había sido molestado con incomprensibles gritos de Canelo, Canelo se retirara a rumiar su tristeza.
Todo cambió para El Payo, con el que cerró plaza, sexto en el orden RUMBERO de nombre, marcado con el No. 67 y con imponentes 545 Kg. al que recibió con 4 artísticas verónicas perfectamente rematadas con una media que bien hubiera podido firmar Ruano Llopis, para después colocar al toro a recibir una excelente vara de parte Juan Pablo González. Se tuvo fé el queretano al brindar a todo el publico para empezar una faena plena de arte y variedad, haciendo gala de todo lo aprendido en su caminar por la fiesta española. Pases con ambas manos en redondo llenos de torerìa, marcando los tiempos y reponiendo los pasos justos entre cada embestida del emotivo toro de Los Encinos. Molinetes ajustadísimos, cambiados por la espalda, dosantinas y toda una gama de emocionantes muletazos de adorno para rematar la faena con una media delantera que demoro la agonía del bravo toro que seguro estoy, habrá de recordar Octavio por mucho tiempo, ya que mientras el toro tardaba en morir, la gente premiaba a su matador con el grito consagratorio de “TORERO, TORERO, TORERO”. Al fin, para El Payo llegó el premio de una muy merecida oreja y culmino la tarde con una vuelta al ruedo entre aclamaciones tanto para el como para quienes criaron a este estupendo toro que fue también premiado con la vuelta al ruedo. Enhorabuena para el de la Villa de Santiago, Querétaro y que se repitan esta clase de triunfos en todas las plazas importantes de México y el mundo, para lo cual deberá seguir practicando la suerte suprema y donde quiera que se presente, se tire a matar a los toros y no, como ocurrió esta tarde, a ver si de “chiripa los mata”.
“Lo dicho, Comendador”…Para que una corrida de toros pueda preciarse de ser lidiada en la plaza “Nuevo Progreso de Guadalajara”, lo único que requiere, es que sea eso… ¿que?…eso, una corrida de toros con 4 años cumplidos, sus astas íntegras y el trapío necesario y/o suficiente como para que no deje lugar a dudas acerca de su “toridad”…O dicho de otra forma, “si para ser torero hay que parecerlo, con mayor razón para ser toro hay que parecerlo”…Los toros de la ganadería de “Los Encinos”, propiedad de Don Eduardo Martínez Urquide lidiados esta tarde, no solo lo fueron, sino que además, lo parecieron. Y esto, lo pudieron corroborar varios cientos de aficionados que, como el que esto escribe, se preocuparon hoy como siempre, de acudir al destazadero y presenciar el examen post-mortem que realizan a la vista del público, tanto los veterinarios contratados por el H. Ayuntamiento tapatío, como los de la empresa que preside el Lic. Alfredo Sahagún Michel.
Conforme al dictamen respectivo, suscrito por los MM.V.ZZ Luís Roberto Burguets López y Francisco Lugo, los 6 toros presentaban las características de dentición que permiten determinar que, en el momento de su lidia y muerte, tenían la edad de 5 años cumplidos.
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El Cartel que anuncia la empresa para el domingo 20 de febrero, lo integran el michoacano Israel Téllez, el tapatío Aldo Orozco y el colombiano Ricardo Rivera, quienes lidiarán una corrida de la Ganadería de José Julián Llaguno.
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