Estos resultaron difíciles por su bravura seca, dificultando la labor de los toreros que se vieron valientes y entregados. Ricardo Rivera regaló un séptimo de la ganadería de Los Encinos que resultó igualmente áspero y difícil.

Israel Téllez: Palmas en su primero y cornada en el cuarto.

Aldo Orozco: Palmitas, toro vivo que le dejó el primer espada herido y silencio

Ricardo Rivera: Silencio y pitos

Incidencias:
Al final de la lidia del cuarto toro, el Matador Israel Téllez sufrió una espectacular voltereta, resultando empitonado en el muslo derecho, con golpes en la rodilla del mismo lado y un rayón en la frente. Después de ser vendado, el cuerpo médico que encabeza el doctor González Camarena, le permitió salir a continuar la lidia para posteriormente desvanecerse cerca de la puerta de cuadrillas. Fue llevado a la enfermería por segunda ocasión. Después de una revisión a fondo se determinó que fuera trasladado en ambulancia al Hospital San Javier para su atención quirúrgica.

Tarde de tumbos espectaculares y de mucho peligro para los varilargueros David Vázquez Rivera y Bernardo Hernández El Chivas, quienes al ser derribados, quedaron en posición desventajosa y fue gracias a la oportuna intervención de las cuadrillas, que estos percances no pasaron a mayores.

Por excelentes pares de banderillas Chiristian Sánchez y Gustavo Campos integrantes de la cuadrilla de Aldo Orozco y Gerardo Angelino peón del colombiano Ricardo Rivera fueron obligados a salir a tercio montera en mano a agradecer merecidas ovaciones.

Tres de los seis de José Julián Llaguno, como era de esperarse, saltaron al callejón.
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Israel Téllez, a pesar de haber estado en torero durante la lidia de sus dos toros, tuvo una tarde desafortunada en su presentación en la Plaza Nuevo Progreso. Con su primero Amiguero, número 42 y con 490 kilos de peso, un negro zaino, astifino y bien puesto, que tuvo un comportamiento incierto y complicado, Israel estuvo voluntarioso pero sin acomodarse en el toreo de capa. Ya con la muleta el toro se terciaba obligando al torero a doblarse con él, sin conseguir hormarle la cabeza. Se vio valiente y entregado en series de muletazos por ambos lados en una faena emotiva pero sin continuidad y un tanto deshilvanada. El de José Julián Llaguno, desarrolló sentido, se volvió mirón y andarín en la última parte de la lidia. Lo despachó de un pinchazo arriba seguido de una media desprendida de efectos rápidos, para retirarse entre palmas.

Con su segundo, cuarto en el orden, un hermoso ejemplar negro listón Pianista de nombre, marcado con el número 16 y con imponentes 510 kilos de peso, bravo pero incómodo al que se le dio una lidia infame tanto en el primero como en el segundo tercio, Israel realizó una faena de esas que llegan a asustar por la valentía, pero además salpicada de una tauromaquia muy digna de tomarse en cuenta, llena de detalles de torerìa, hondura y sabor. El toro desarrolló sentido, lo buscó en repetidas ocasiones hasta que al fin logró echarle mano dándole una espectacular voltereta de la que salio el torero con un puntazo aparente en la cara interna del muslo derecho, una rodilla lastimada y un rayón en la frente, que no lograron mantenerlo en la enfermería mas del tiempo necesario para volver al ruedo con un vendaje y visiblemente adolorido y desorientado. Volvió a desvanecerse frente a la puerta de cuadrillas no sin antes haber pinchado al toro hasta en cuatro ocasiones y recibir un rigorista aviso del biombo. El negro zacatecano quedó a merced de la espada de Aldo Orozco, quien sólo alcanzo a recibir los dos avisos restantes que obligaron al de Don José Julián a regresar (oficialmente) vivo a los chiqueros.

Aldo Orozco: A este bravo e igualmente difícil segundo de la tarde, Viajero de nombre, número 83 y 495 kilos en la romana, un toro muy en el fenotipo de la dehesa de la que procedió; el tapatío estuvo muy bien en el toreo de capa, verónicas ajustadas con recortes pintureros, para después ya en faena de muleta eminentemente derechista, intentar el toreo en redondo con arte, cosa que le resultó difícil dadas las condiciones de lidia que le ofreció el toro que permaneció con la cabeza alta y al que sin embargo le expuso lo suficiente para recibir muchas palmas a lo largo de la faena. Tres pinchazos, un aviso y un chalecazo, hicieron que el torero de la tierra se retirara entre débiles palmitas.

Con el quinto, segundo de los que le correspondieron en el sorteo, un imponente negro zaino, montado, astifino y bien armado, que bien hubiera podido servir de inspiración a Ruano Llopis, Orozco estuvo mas que valiente. Después de un espectacular tumbo al picador Bernardo Hernández El Chivas, Aldo le bordó un muy bien logrado quite por saltilleras; artísticamente rematado con la famosa crinolina, creación de Eliseo Gómez El Charro.

El toro que hasta el tercio de banderillas había mostrado ciertas cualidades para el toreo de arte, a lo largo de la faena de muleta se fue aplomando, para terminar rajándose, no sin antes permitir que Aldo le instrumentara sendas tandas de muletazos de buena calidad y mucha exposición que le fueron reconocidos con palmas desde ambos lados de la plaza y en los que logro entusiasmar al respetable Pero, la mala fortuna del tapatío, no le permitió matar a este toro al que pincho hasta en tres ocasiones, para dejarle una media en buen sitio que el toro termino por convertirla en una casi entera al chocar con el morrillo en uno de los burladeros de alivio. Palmas para este bravo zacatecano y silencio para Aldo Orozco, fueron el colofón del quinto de la tarde.

A Ricardo Rivera le tocó lo menos potable del encierro de José Julián Llaguno por lo que vio pasar esta tarde con más pena que gloria. A pesar de que como dice el dicho, “por voluntad no paramos”, con ninguno de los de lidia ordinaria, (Obelisco número 38 con 485 kilos, tercero en el orden, y Agualimpia, número 18 con 500 kilos justos, que debió cerrar plaza, ni con el de Los Encinos, número 11 de nombre Aniversario, un precioso cárdeno claro que le obsequió un “amable mecenas”, logró Ricardo que la afición tapatía le devolviera el cariño y la admiración que le tuvo en su etapa de novillero, en la que llegó a convertir al Nuevo Progreso en su plaza.

El caleño de origen, está pasando por un bache en su carrera, lo que ha quedado de manifiesto en sus dos últimas presentaciones en esta plaza; y si a esto le agregamos que hoy por la tarde vino con el santo de espaldas, tendremos como resultado un desilucionante fin de temporada. Cabe esperar que este joven torero recobre esas cualidades que tanto impactaban al tendido y que recuerde que, en esto como en muchas otras cosas de la vida, para triunfar, hace falta algo más que buenas voluntades.

Hasta esta fecha, la empresa que preside el Lic. Alfredo Sahagún Michel, no ha anunciado ningún festejo en fecha próxima. Sin embargo extraoficialmente se habla del 21 de marzo para una corrida extraordinaria en la podría venir el rejoneador hispano-portugués Diego Ventura.

Foto:Guillermo Sierra.

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