Ante un cuarto de aforo, se lidió un encierro disparejo en presencia, algunos muy justos, de la ganadería de Cerro Viejo, que dieron buen juego en general, destacando el último No. 83 con 490 kilos al que le perdonaron la vida.
El rejoneador Gastón Santos: Palmas.
Alfredo Ríos El Conde: Oreja y dos orejas.
Hilda Tenorio: Oreja y silencio tras aviso.
Antonio Romero: Silencio e indulto.
Detalles:
Los Forcados Mazatlecos dirigidos por su cabo René Tiro realizaron una gran pega, llevándose la ovación del respetable.
Al final salieron a hombros El Conde y Romero.
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Esta tarde en Texcoco el viento y la polvadera molestó no solo a los toreros, sino a todos los aficionados que apenas ocuparon un cuarto del tendido en la plaza Silverio Pérez.
Cesarín con 490 kilos, toro indultado fue lidiado en último sitio por Antonio Romero, quien con agallas, resolvió en cierta medida la lidia de este burel que estuvo por arriba de su lidiador, por ello la gente comenzó a pedir el indulto, pero el juez se negaba a concederlo, hasta que el espada con señas al respetable obligó a que le perdonaran la vida, el toro de Cerro Viejo cumplió en varas, fue encastado, noble, con calidad y transmisión yéndose para arribaba en la faena, dándole oportunidad al zacatecano para hacerle de todo y por ello ha ganado el indulto.
Con su primero Romero anduvo en la simpleza pero con disposición, mató de media estocada y se retiró en silencio.
Junquero y 5ª. Generación fueron los toros de Alfredo Ríos El Conde quien tuvo suerte en su lote, pues ambos tuvieron recorrido y nobleza, con el primero Alfredo se quedó en el intento de realizar una faena decorosa y con el segundo, un burel que empujó en el caballo, emocionó al graderío con un toreo feriante acompañado de la música. Las orejas las ha ganado por matar excelentemente bien.
Dos astados muy bien presentados le correspondieron a Hilda Tenorio, quien mostró disposición y buen sitio en sus faenas, con el capote estuvo voluntariosa y con la espada fatal, sin embargo con ayudada del juez se llevó la oreja de su primer colaborador.
El rejoneador Gastón Santos sobresalió en su actuación, pues con facilidad puso los rejones de castigo y las banderillas, lamentablemente se le dificultó matar con la hoja de peral y tuvo que bajarse del caballo para finiquitar a su enemigo. Durante la lidia de este toro los Forcados Mazatlecos realizaron una excelente pega, llevando como cabo de cara a su dirigente René Tirado.
Los brindis más aplaudidos de este día fueron los de El Conde al subalterno Alberto Precio y el otro fue de Romero a los Forcados Mazatlecos. Casualmente ambos les trajeron suerte a los matadores.
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