Un día después de la inolvidable faena que realizó El Zapata en el albero de la plaza poblana y la cual concluyó en el indulto del astadado de Campo Real, toro y torero se reencontraron pero ahora Sanjuanero se recupera de las heridas marcadas por la guerra emprendida aquella tarde por su vida, donde ganó la batalla y también el viaje de regreso a su bello habitad. Mientras que el torero aún sigue disfrutando de aquellas embestidas que le regaló el encastado toro.
En los próximos días Sanjuanero será trasladado a su casa en San Juan del Río, Querétaro, donde el propietario de esa ganadería, Juan Ignacio García Gómez, velará para que en los siguientes empadres haya sangre de la línea genealógica de éste toro.
Foto: Ángel Sainos.
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