El primer espada Francisco Dóddoli de azul marino y oro, en su primero estuvo dispuesto e instrumento buenas tandas por ambos lados, pinchó y recibio aplausos.
Con su segundo un castaño claro instrumento una buena faena que le corearon los asistentes mató con media estocada y el Sr. Juez le otorgó un apéndice.

Pepe Murillo de verde botella y oro, a su primero lo lanceó bien a la verónica por ambos lados dio sendas tandas con clase, temple y calidad a un astado que era pronto y humillaba, rubricó su faena con una buena estocada que hizo rodar a su enemigo sin puntilla mereciendose una oreja.

Con su segundo poco pudo hacer y abrevio.

Jorge Sotelo de champaña y oro con su primer toro que rebrincaba en sus embestidas, iba a media altura y punteaba al final le dio la lidia que merecía, recibiendo aplausos de los asistentes al darle muerte.

Con el segundo de su lote que procedía de Monte Caldera instrumento tandas de naturales que con clase y temple después de someter al astado, con el derecho gustó a los tendidos recibiendo gritos de torero-torero, mató de una soberbía estocada hasta la empuñadura, recibiendo una oreja.

El público consideró que por la faena instrumentada y por la estocada mercecía las dos orejas, por la negativa del Sr. Juez de otorgar la segunda oreja decidieron pasearlo a hombros ante el clamor en los tendidos y la felicidad del matador.

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