Se lidió una corrida de Villa Carmela, propiedad de la familia Arenas, que destacó por el buen juego que dieron sus toros. Sobresalieron el primero, segundo, cuarto y sexto. El quinto se lastimó y no se pudo ver. El lunar ha sido el corrido en tercer lugar.

Eulalio López Zotoluco: Palmas y dos orejas.
Alejandro Amaya: Dos orejas y silencio.
Octavio García El Payo: Silencio en su lote.
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Eulalio López Zotoluco ha tenido una actuación redonda, haciendo el toreo con maestría y entrega.
Merced a una actuación derechista, sólo recibió una ovación por haberlo pinchado en dos ocasiones.
Pero en su segundo hizo buen trasteo, en una actuación soberbia por ambos pitones en series de gran reposo y que parecían interminables, escuchando los gritos de ¡torero, torero! Faena de rabo, que emborronó con un pinchazo entregándose, y rematándolo con un estocadón que hizo rodar sin puntilla, por lo que fueron a parar a sus manos dos merecidísimas orejas, que paseó de manera triunfal.

Alejandro Amaya regresó a su tierra pisando fuerte y triunfando en su primero “bis”, que fue repuesto de uno que se despitorró, y al que le hizo una faena de buen gusto, y plagada de torerísimos detalles, rematada con una estocada entera, por lo que recibió dos orejas.

En su segundo, no se pudo ver, ya que el toro se lastimó una manita al salir, y aunque hizo el esfuerzo, todo quedó en silencio.

Octavio García El Payo ha estado muy voluntarioso con el lote menos propicio. Lidió al primero, que fue el lunar del encierro, y en su segundo, salió a dar la pelea a sus alternantes que ya se habían ido por delante, y consiguió un valiente trasteo, sobresaliendo las tandas por el lado derecho que fueron coreadas por el público. Desgraciadamente pinchó en tres ocasiones dejando escapar el triunfo que ya tenía en la mano.

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