Rafael Ortega: Silencio tras 3 pinchazos en hueso, un pinchazo hondo y el descabello. Una oreja ante división de opiniones: estocada defectuosa pero entera.
Sebastián Castella: Salida al Tercio, tras dos pinchazos y una estocada casi entera, y Salida al Tercio, luego de dos pinchazos y un descabello fallido.
Octavio García El Payo: Silencio y Salida al Tercio, pinchazo y estocada en excelente sitio.

Incidencias del festejo:
Rafael Ortega colocó cuatro pares de banderillas a su primer toro.
Arrastre lento al quinto ante división de opiniones.

___________

Ayer por la tarde se lidiaron toros de José María Arturo Huerta, ante una plaza con más de la mitad de sus localidades vendidas y la disposición de tres espadas: Rafael Ortega, Sebastián Castella y Octavio García “El Payo” sustituyendo al matador Arturo Saldívar.

Rafael Ortega de Azul y Oro, lidió al incierto por áspero, “Aroma Fino” Número 553, con un peso de 470Kg, negro axilado, bragado, rabilargo, badanudo, corto de cuello, justo de cornamenta pero fue el más serio de cara. Lamentablemente tuvo un juego incierto sin embargo Rafael tras una puya de pellizco le colocó cuatro pares de banderillas. Comenzó la faena a hinojos, sin embargo el toro no transmitía por lo que todo se fue a menos a pesar de los esfuerzos del lidiador, quien trató de sacarlo de la querencia y de tablas de distintas maneras. Todo terminó en una estocada defectuosa que mantuvo en silencio al tendido.

El segundo de la tarde correspondió a Sebastián Castella. Azulejo se llamó el toro al que el francés recibiera con verónicas, el semblante de Castella no era alentador. Recibió dos puyazos: el primero trasero y en pésima colocación; el segundo en mejor sitio pero sin ser nuevamente citado. Lo probó por chicuelinas que le abrieron el hocico por lo que el de oro pidió el cambio de tercio. En banderillas el toro recibió tres pares en cuatro intentos. La faena la comenzó por alto muy cerca de tablas y con una quietud que provocó al respetable. La faena fue creciendo en intensidad pues el torero fue ganándose las palmas tanda tras tanda, fueron nueve tandas ciertamente variadas, en total. Sin embargo si se ponía la suficiente atención la mayor parte de los muletazos se dieron con el pico de la muleta. Tal vez por eso faltó un puntito de transmisión. El último tercio fue terrible, pinchó en dos ocasiones para finalmente hacer doblar al toro con una media estocada tendida. El torero recibió las palmas en el tercio.

Dalí fue el nombre del tercero que lidió Octavio García El Payo quien sustituyera a diestro Arturo Saldívar. El peso del astado registró 489 kilos en la báscula y estaba marcado con el número 572. Tuvo una salida natural que dejó apreciar la discretamente paliabierta cornamenta del burel. En el caballo recibió Dalí tan sólo un ligero puyazo. Las banderillas sin complicaciones fueron colocadas. La faena de aliño correspondió a las cualidades del toro que no tuvo un juego limpio y es que el torero poco pudo hacer con la embestida descompuesta de aquel. La estocada fue caída, perpendicular y delantera.

El cuarto de la tarde, “Patiño” de 500 kilos fue lidiado por un Rafael Ortega decidido a sudar el terno y gustar a la gente. La poco seria cara del toro no detuvo a Ortega para que lo recibiera con una larga cambiada. Ni lo enmorrillado para probarlo tras el minúsculo puyazo, por tapatías. A este toro le colocó tres pares de banderillas, los primeros dos en todo lo alto mientras el último fue al Violín. El viento se hizo presente pero no mermó los ánimos y la gente a penas se enteró. Una faena corta: cinco tandas donde el torero se mantuvo mandón ante un toro manso que reculaba y que no tenía mucho de dónde ser lidiado con arte. La espada entró completa un tanto trasera pero fue eficaz, por lo que le concedieron la única oreja de la tarde.

Cariñoso” de número 573 y con un peso de 469 kg fue el segundo del lote del francés Sebastián Castella. En el caballo lo picaron poco pero defectuosamente. Luego vendrían las banderillas que sólo serían dos pares pues en esta ocasión Castella prefirió no dale tantos capotazos. La lidia del cuarto fue brindada a todo el público. Para ajustar la embestida del toro, el francés los recibió con doblones que lo llevaron hasta los medios, ya ahí comenzaron once tandas que en su mayoría bordaron la faena por derecha aunque sí logró sacarle algunas tandas en delicados naturales. Sin embargo el toro se fue a menos, reculando y pegándose a las tablas y lo lidió en mayor número de muletazos con el llamado “pico de la muleta”. Le dejó dos pinchazos y un descabello que poco daño pudo hacerle al toro pues este dobló justo antes de que le propinara uno más. La faena como tal fue estructurada en cuanto lo permitieron las condiciones del burel y la astucia y quietud del torero, y tal vez lo más relevante: caló en el tendido. Por lo que tras lo errado que estuvo con el acero, el matador recibió una fuerte ovación en el tercio. El toro por su parte recibió un arrastre lento ante división de opiniones, tal vez porque le faltó bravura y un puntico de clase.

El Payo por su parte lidió al que diera por terminada al serial de la Gran Feria de Tlaxcala. Un negro zaino, rebrincado, con muchos pies que no le permitió lucirse con el capote. Al puyazo, “Coronel”, fue a que le rompieran a penas el pelo. En banderillas también frustró la actuación de los subalternos. Una faena de aliño por la derecha, donde se vio al torero ir en busca de su toro por a falta de raza y bravura de éste. Para la sexta tanda el toro que pesó 480 kilos, se había aquerenciado. Lamentablemente Octavio pinchó en el primer encuentro y para el segundo le hundió la espada hasta los gavilanes por lo que recibió palmas.

Este es resultado de la tibia y última tarde de la Gran Feria, allá en la Ranchero Aguilar de Tlaxcala.

[pagewrap=compartir.htm]