Fue en la ganadería de Campo Hermoso propiedad de Don Pablo Suarez donde tentó cuatro vacas de encaste netamente español con las que Joselito pudo interpretar su peculiar estilo de torear, así como un toro que lidió a muerte.

Las vacas tuvieron calidad, fijeza y buen son para el torero, así como prontitud a la hora de ir al caballo; fueron faenas cerebrales pensando muy bien Adame delante de las de Campo Hermoso estructurando su trasteo de la a hasta la z, sentándose en los riñones para pegar muletazos por ambos pitones de mucha categoría.

Además de las vacas mató un toro al que toreó con gusto con el percal para después de picado tomar la muleta y realizarle una faena basada por el derecho, perfil por el que se prestaba para hacer el toreo, lo intento por el lado contrario pero el toro no quería saber nada, le metió la espada hasta las cintas que lo hizo rodar sin puntilla.

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