Federico Pizarro ha estado bien a secas y la mala jugada con la espada ha posesionado a un claro, nítido y macizo Joselito Adame, despidiéndole entre grandes aclamaciones.
Diferentes, pero enmorrillados, símbolo, de clara edad han sido los de Villa Carmela, aplaudidos por su impecable presencia, los siete de salida,
Juan José Padilla le ha sacado jugo a su buena estrella a raíz de convertirlo en martir de la torería en dos trasteos diferentes que le situan en el ánimo del gran sensible auditorio para entregarle a oreja por toro, con base al dramatismo que acumulua a raíz del percance que lo señala con el parche en el ojo izquierdo.
Macho, mártir y secorostro encaja en el drama de los grandes toreros. Así le vimos con su lote. Desde el inicio, cuando el públco se desgranó insólisamente al llamarlo a recibir tan enorme ovación en el tercio, justo cuando se le rendía homenaje al escultor Humberto Peraza por su trayectoria; ante lo caído del cielo, nada.
Padilla en un Parón se echó al público a la bolsa con sus cuatro Verónicas y el cierre de la Media. Invitó a Joselito a banderillear luciendo en un cuarteo y par Al violín. Por la derecha lució en aguante, esperar al toro y tirar de él en cuanto entrara en jurisdicción para trazar la faena de pases cortos que le llegara al auditorio. Y si a ello le agregamos los Desplantes pintureros para resolver en cuanto el toro se le quedaba corto, pues adelante con la capacidad para explotar al momento. Pinchazo y entera le entregaron la oreja, de sobra ganada por el clima construído.
De menos potencia, rajado fue su segundo de Villa Carmela, sin embargo en sus cuatro Largas Cambiadas explotó al ánimo del público; se lo atrajo con sus pares de banderillas. Y como resolvió con atingencia al rajado “Tradición” le fueron entregados los olés en cuanto se quedaba corto el bien presentado burel. Hubo una tanda de Ocho Naturales con los que se echó Juan José el auditorio a la bolsa que con sus Desplantes se ganó la ovación antes del triunfo al dejar entera fulminante en buen sitio que le valiera la segunda oreja.
Adame hizo gala de la pulcritud, lo mismo en la capa que en las bandrillas hasta a llegar a la nítida faena de muleta. !Ah que macizos trasteos en sus tres toros, incluyendo al séptimo de regalo. Limpios en preparación, claros en desarrollo y sobervios en clase para torearlos a placer, aguantando, en tiempo, espera, y jale. Brillo intenso poco comprendido, sin embargo, de honda huella,
Así fue en sus tres ejemplares Joselito. Si la suerte no le acompañó con la espada es secundario, Adame estuvo en torero, fino y convencido al brindarle su primero al gobernador de Aguascalientes Carlos Lozano, despúes el Doctor Carlos Hernández y al público que reconoce en él la pulcritud del toreo, Su segundo espadazo de la tarde ahí queda. Sobervio, aun sin triunfo.
Y Pizarrp no pudo superar el clima ambiental creado por Padilla. Le pesó y jamás pudo sacurdirse de el. Sus lánguidos Lancas de capa al abreplaza quedan como lo extraordinario al igual que su quite por Gaoneras con esencia de antaño sobre “Defensor”, tónica de un encierro de indiscutible seriedad como el presentado esta tarde por Vila Carmela.
Ah que gusto ver en el ruedo las colocaciones de Don Alfredo Acosta, a la orden de Juan José Padilla y Juan Ramón Saldaña, con Joselito Adame. Qué Delicia.
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