El novillo, con el que sueñan todos los jóvenes novilleros que visten de luces, saltó al ruedo tapatío, con Codorniz, el jalisciense Verdín dio rienda suelta a su inspiración realizando un vibrante trasteo que lo hizo romper en llanto a media faena. Un sueño hecho realidad.
Fue una faena larga fincada en el toreo al natural que arrancó los hondos oles de los cerca de dos mil aficionados. En el tendido comenzaron a salir los pañuelos y la autoridad terminó por conceder el indulto. Dos vueltas al ruedo para Cristián, acompañado del ganadero Eduardo Hernández.
A su segundo, lo recibió ajustándose a la verónica, y con la muleta realizó un trasteo en el que sobresalieron tres series de trazos largos por la derecha, pero, la faena vino a menos dejando ir el triunfo, además se eternizó en matar hasta escuchar dos avisos.
Nicolás Gutiérrez, tuvo una tarde de contrastes, si bien, en su primer que lo arropó y que terminó buscando las tablas, estuvo en valiente, con el acero estuvo fatal hasta escuchar los tres avisos y ver como Correcaminos regresaba vivo a los corrales.
Con Pitacoche salió decidido a sacarse la espina y se la jugó toreando con verdad y ajustándose en cada muletazo. Fue una labor por ambos lados con tandas de se le aplaudieron con fuerza. Mató de una entera de efectos rápidos y tras copiosa petición de oreja, el juez de plaza concedió un apéndice.
Juan Pablo Miramontes, estuvo entregado, pero, desdibujado. Si bien, le correspondió el peor lote del encierro, también su propuesta careció de solidez y se le vio toreando con desconfianza. En su primero fue cogido en tres ocasiones por fortuna sin consecuencias, y con el cuarto, su faena no logró conectar.
Los toreros de plata tuvieron una destacada actuación, saliendo al tercio los banderilleros, Diego Bricio, Manolo Fuerte y Francisco García.
Foto:Memo Sierra.
[pagewrap=compartir.htm]