Se lidiaron novillos de la ganadería de El Jagüey, que estuvieron bien presentados pero de juego desigual.

Sebastián Torre; oreja (rejoneador)
Luis Ignacio Escobedo; oreja
Abraham Marín; oreja
Jesús Niño; palmas tras aviso.

Detalles:
Los Forcados de Aposento lograron la pega al novillo en el primer intento. El cabo de cara fue Edgar Collazo y el de rabo fue José Delgadillo.

________

Abrió plaza el rejoneador Sebastián Torre quien ha toreado de buen forma a la grupa, colocó dos rejones de castigo para después adornar el morrillo del burel con las banderillas, su enemigo fue alegre y codicioso a la cabalgadura, aunque es un rejoneador joven sus fallas como dejar tocar las ancas con los pitónes son mínimas, el alumno de Pablo Hermoso de Mendoza templó las embestidas. Brindó su actuación al matador de toros en el retiro Arturo Gilio. Rubricó con el rejón desprendido logrando cortar una oreja.

En segundo lugar se presentó el novillero zacatecano Luis Ignacio Escobedo, quien saludó a de El Jagüey con dos largas cambiadas de rodillas en los medios, seguidas por Chicuelinas rematando con una de rodillas en tierra y es prendido de manera aparatosa, sin mirarse la ropa se reincorporó aún sangrando de boca y nariz para volver a lancear a la verónica y rematar con una medoade rodillas. También brindó al matador Arturo Gilio. Labor de mucho merito con la pañosa ya que tuvo aguantar las medias embestidas, pases por ambos pitónes auque la tónica de la faena fue por derecha, el chaval tiene una muleta poderosa y un aguante con aroma a quirófano, en la suerte suprema se entregó completamente dejando una entera poco caída para cortar una oreja a ley.

El lagunero Abraham Marín se fue a los medios para recibir a su ejemplar con largas cambiadas sin reponer terreno, lució por chicuelinas rematando con larga de rodillas, tras el puyazo quitó formidablemente por Saltilleras, ofició con las banderillas mostrando que está sobrado de facultades. Brinda la muerte de su novillo al entrenador portugués del equipo de fútbol Santos Laguna, Pedro Caixinha. Comenzó la faena de muleta de hinojos en la boca de riego para pegar derechazos, intentó por naturales pero pronto volvió a la diestra, faena variada en donde realizó molinetes, remates con rodilla en tierra, desdénes y manoletinas. Con la espada pinchó en lo alto y después dejó un espadazo, se le concedió una oreja con fuerte petición de la segunda

Cerró plaza otro lagunero, Jesús Niño quien pechó con lo malo del encierro le puso voluntad y deseos por agradar, con esfuerzo consiguió una tanda buena de derechazos y otra de naturales pero el novillo fue complicado y no permite al joven por lucise. Se tiró a matar señalando un pinchazo teniendo que recurrir al descabello escuchando un aviso. Se retiró entre palmas de la afición.

[pagewrap=compartir.htm]