Eulalio López “Zotoluco”, palmitas y salida al tercio. Y Fermín Rivera, al tercio y palmas.

Airosa, como toda la vida, Pachuca no miente, de ahí que adueñarse del ruedo, con un capote y una muleta es muy significativo; antaño se decía “Campear el temporal”. Y en lo bello, lo acuareló Stephanía Uribe al partir plaza a la usanza charra; cala de caballo al atronar el fuete y salir a galope rayando hasta los medios y cejar armónicamente para recibir a la torería.

Ahora que enmedio del fuerte viento, Juan Pablo fue el único que inicició sus faenas a la derecha del palco del gobernador, pues en línea diametralmente opuesta se envolvían en molino los papelillos arrojados para detectar la dirección eolica. Y a probar la frescura del maguey.

Se llamó “Aguamiel” el cierraplaza, y en ese terreno meció el capote Juan Pablo en tres Verónicas rematadas con suelta de punta. Brindis al empresario Julio Uribe y para quitarse peso de encima, el torero se descalsó, tras sentir la embestida por el lado derecho.
Respuesta buena por ambos lados afloró en la virtud del chamaco, el temple, trasmisor de sensaciones caladoras de tendido, donde retumban los olés. Y más cuando el espacio musical se inunda con “La Pelea de Gallos” en dedicatoria al matador aquicalidense.
Y lo mejor, el recurso: frenar con la pierna la embestida cuando se había vuelto media, lo que dio sensación de pasar completo gracias a la ligazón entre muleta y cara del toro. Calmosa, lenta y despaciosa fue la nobleza en contribución, suficiente para señalar un pinchazo arriba y descargar el efecto en una entera. Oreja.

Ya desde el tercero en el orden se asomó el complemento del hijo de Ricardo Sánchez con su cuadrilla: Héctor y Juan Cobos a caballo, mientras Alejandro Prado y Gustavo Campos ofician con capa y banderillas. Y ha bastado un acto reflejo para prender el hilo de la emoción.
Juan Pablo se fue a los medios. Y en su intento por cambiarle el viaje a “Para Siempre” resultó achuchado y, al perder el equilibrio, se repuso sin respiro quitándose la cornada con un mandón pase de Pecho. Ese recurso fue la base para consentir con el pulso la muleta y estructurar personal sello.
Temple que raya en sentimiento, más por derecha. Dosantinas y muletazos de costado prolongados con el Cambio de Mano, emoción redonda. Hubo una ejecución en un palmo de terreno que rayó hacia las alturas, pero el par de pinchazos y una entera alcanzaron para recibir el reconocimiento en el tercio.

“Zotoluco” no se encontró con “Jilguerillo”, tan corto de cuerna como sus hermanos. Y al no encontrar pases de remate se inclinó por el toreo por la cara para deshacerse del pegajosillo abreplaza. A paso de banderilla dejó un espadazo trasero y luego de una entera caída sonaron las palmitas.
Un susto se llevó con el que hizo cuarto al pretender una Larga cambiada de rodillas, pues se le frenó “Diegazo” y casi lo estampa con las tablas. El puyazo de Moisés López asentó el burel que llegó a bueno en muleta. Faena derechista. Pinchazo, metisaca y entera se quedaron en salida al tercio.

Faena de alivio ante las constantes caídas de “Valeroso” llevó a Fermín Rivera a ganarse la admiración por tan buen precepto al torear en redondo; serie de Naturales y la elegante Firma sucumbieron al pinchar y cobrar una entera: La salida al tercio, entre aclamaciones.
Un esfuerzo más frente a la bravura mostrada en caballos, pelea firme, hizo Fermín con el quinto de la tarde que decayó por completo al llegar a la muleta. Voluntarioso y con un par de viajes con la espada agradeció las palmas.
Templar es algo más que gracia, un pulso de oro.

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Video: Julián Herrera

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