El toro, todo un señor con toda la barba, en hechuras, trapío y enarboladura, fue pasaportado con ciertas precauciones por el español “Cuqui de Utrera”, abucheado, además en su lote. En tanto Uriel Moreno “El Zapata obtuvo de a oreja por faena, tres. Y el rejoneador hispano Leonardo Hernández, abucheo y dos orejas.

En un par de Verónicas Silis fue descargando el peso del peligro y seriedad que tuvo enfrente. Y fue al realizar un quite por Gaoneras, tan ceñidas al cuerpo, tal y como a él gusta sentirlas, que vino el primer aviso al quedársele a medio viaje el pavo, sin embargo, se sacó de la manga una Serpentina floreadora para desviar el hachazo.
No obstante el alto riesgo, se ajustó en dos Gaoneras más para rematar el quite, en pleno vendaval, tan habitual en Pachuca. Juan Luis descubrió el aparente mejor lado, el izquierdo y logró un par de tandas; de plano, por derecha nada quiso el astado, y al volver al lado bueno, surgió el percance.

El Zapata” trajo consigo todo un repertorio de suertes: abrió con el menos descarado de los josejulianes, uno de Arroyo Zarco en segundo turno y le sacó el mejor partido al octavo, que hubiera correspondido a Silis. Así le vinos, Recortes, arrodillado y suaves Verónicas a sus dos últimos.
Extensa gama en nueve pares de banderillas: Al Violín, cuarteo y Violín al sesgo; el Monumental, Relance y Violín; para cerrar con dos Cuarteos y un Violín al quiebro, este último puso de cabeza la plaza.
Faenas: Molinete, Trincherilla y Cambio de mano; inicio de rodillas, El Teléfono y Desplantes que arrancaron el grito de “Torero, torero”; y al final, toreo en redondo por derecha. Todo ello, prevaleciendo el correr la mano, como si diera cartas a sus colaboradores toros. Fulminante estocada; pinchazo y tres cuartos; y Media tendida cobraron las tres orejas.

Joaquín Díaz “Cuqui mostró oficio: únicamente caló en dos Medias Verónicas al abrirse capa frente a “Rebocero”, pues con la muleta no hubo tramisión, salvándose en su primera estocada para apagar el abucheo. Lo descrito frente al toro que silenciara la plaza y, más, al soliciatarse por el sonido local, el rezo de un Padre Nuestro ante la gravedad presentada por Silis. Y habilidoso para deshacerse de otro pavo, su segundo de lidia ordinaria.

Su coterráneo Leonardo Hernández del buen jinete pasó a pésimo matador hasta ganarse el abucheo por sus continuas fallas con los rejones de muerte frente al buen juego que dio “Benefactor de La Venta del Refugio; ahora que ante el extraordinario de Don Fernando de la Mora, lució en grande.
Un coordinado Quiebro, par de banderillas a dos manos y tres cortas en lo alto al Violín dejaron imagen del buen rejoneo y manejo de cabalgaduras, pero el rejonazo trasero, premiado con dos orejas, desató el enojo del público, que ha hecho la mejor entrada, por excesivo premio.

El nombre de Silis jamás dejó de pronunciarse a lo largo del festejo; el joven matador está en el ánimo hidalguense, imagen conseguida en la anterior Feria de San Francisco, al cortar las orejas de “Gato” de Caparica; este y el macho comportamiento mostrado ahora son el mejor rezo.

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