En el cartel estaban anunciados Eulalio López Zotoluco, Julián López El Juli y Octavio García El Payo.

Zotoluco ha dado muestra clara de que es figura y está vigente en el gusto del público. A pesar de que en su primer toro ha recibido accidentalmente un atropello por parte de su enemigo al salir muy suelto de la suerte de varas y con esto sufrir la rotura de dos costillas, Lalo le lidió y le dio digna muerte a su enemigo, quizas uno de los menos colaboradores del encierro, para después pasar a la enfermería a ser revisado e infiltrado para poder salir a matar a su segundo enemigo. Con este tambié tuvo sus incidentes, ya que el ejemplar que salió por la puerta de toriles se ha dado una vuelta de campana al centro del ruedo, resultando con esto con un pitón roto, por lo que tuvo que ser sustituido por el primer reserva de la misma ganaderia. Con este ejemplar Zotoluco toreó con clase, templado y largo. El toro de Montecristo al igual que sus hermanos enseño que tenía calidad en su embestir y sobre todo mucha transmisión.

La merma física del torero le dificultó entregarse en la suerte suprema y se le fué la mano un poco baja, lo que le privo de haber cortado al menos una oreja.

Julián López El Juli ha tenido en su primer enemigo un ejemplar que al igual que algunos de sus hermanos peleó en el caballo, metió la cabeza y embistió con clase. Con el Julián ha logrado una faena profunda, templada, de mucho sitio y con mucha conexión en el tendido. Lució con Zapopinas siempre con pié firme. Con la muleta toreó largo por ambas manos y consintió a su enemigo. Le mato con tino y le tumbo dos orejas. Con su segundo, el toro mas malito del lote, un ejemplar bien presentado pero que se paro y dió muestra de no querer andar, el madrileño le dominó con esa muleta mandona que tiene, sacandole pases de donde no los habia, con honradez y verguenza torera que otros de sus coterraneos deberían de tener. Tras la estocada el público le premió con una oreja.

Octavio García’El Payo ha tenido la suerte de contar con el que con seguridad hasta el momento ha sido el toro de la feria, un toro de condiciones extraordinarias, con clase, noble, bravo, bien presentado, que se vino para arriba en su embestir, y al que ‘El Payo’ le ha entendido a la perfección. Con éste Octavio se prodigó en templanza, en ese toreo clásico mexicano que tiene, toreando con la fogura erguida y la barba metida en el pecho. Le toreo por igual por derecha y por naturales con largueza y con una transmisión incomparable. El público se le ha entregado y tras la estocada el respetable y el juez le han otorgado dos merecidísimas orejas, junto con la vuelta al ruedo a los despojos del toro TROJANO.

Con su segundo poco pudo hacer, mas sin embargo se mostró siempre voluntarioso.

En volandas El Juli y El Payo en una tarde para recordar.

[pagewrap=compartir.htm]