Justo en tipo, capacho, chaparrón y de buen estilo fue el cuarto ejemplar de lidia ordinaria. Una Rodolfina panista y cuatro toreras Verónicas le dieron la bienvenida. Y en esos 425 de romana encerró su poder al tumbar del caballo a Juan Pablo González y además, al descubrir al otro picador, desmontó codiciosamente a Hugo Campos.
Y como Juan Pablo quería la venganza asestó la carga pesada. Fue entonces que El Tuco cobró quite por Saltilleras y en respuesta, Lezama por Cordobinas. Brindis a Evodio y a tomar los medios, de rodillas, para iniciar con Cambiado la faena agregando estatuario toreo por alto.
La estructura bien aprendida le permitió expresarse en redondo alternando lados y sellar con Cambios de mano, Dosantinas y pases de Costado. Capa, tumbos, quites, banderillas, todo aguantó el bravo, aun toreo de rodillas hasta que mermó la bravura, enfríandose el esfuerzo.
Fueron tan sorpresivos los tres cuartos de acero, que el efecto pasó a segundo término, decretándose una ramplona salida al tercio, mientras en arrastre lento homenajeaban al cabrereño.
Perdido y pitado el rejoneador Joaquín Gallo; paliza a los Forcados Hidalguenses. Paola San Román a larga distancia; Jorge Didier, palmas; Angel Lezama, avisado y Emilio Macías, palmas.
Bajo lluvia a partir del segundo ejemplar se congregaron unos tres mil espectadores.
Un Gallo sin rienda abrió el festejo dejando al descubierto su verdor en lamentables errores como el estrellar en tablas a sus cabalgaduras que terminaron rajándose y pasar crudo al buen Josa, lo que repercutió en cobrar su poder frente a los Forcados en tres intentos fallidos por consumar la pega. Imposible, en esas condiciones.
El rejoneador jamás lució ni al cabalgar a pelo, ni usando un sarape como muleta. Desconoce juego, terrenos y condiciones. Tres viajes con música de viento, mientras Andrés del Villar se llevaba la felpa en muslos y hombros. Queda el buen recuerdo de su primo Eduardo para rendir un mejor homenaje.
Paola San Román salió desconfiada de principio a fin, pasándole de noche el buen lado ofrecido por “Chente”, tras despitorrarse “Catón”. Cuatro pinchazos en la suerte de recibir trajo de su reciente viaje a España; pitos, tras un aviso.
Didier voluntarioso, mientras la embestida descompuesta no fue óbice para que Diego Martínez luciera con las banderillas; un cuarteo y después de poder a poder. La faena tuvo pasajes interesantes que no alcanzaron a redondearse. Tres cuartos de acero en buen sitio entre palmas.
Burriciego y parado además resultó el marmolillo Ojo de Agua. Arrolló a Angel Lezama en su intento por recibir a Porta gayola. Banderillas sin gracia. Inútil sacarle pases. Pinchazo y entera. Palmas tras un aviso.
Y la buena voluntad de Emilio Macías se fue estrellando en la indefinición del cierraplaza. Apenas se abrió de capa y a volar por los aires. Algo similar pasó al tomar la muleta y para continuar por esa línea, a Topa carnero dejó una entera valedera para escuchar aplausos.
Ah, pero ese Tuco trae mucho toreo en la mente, falta ordenarlo y la integración al clima. Ahora que apechugar como forcado la novatez de un incipiente rejoneador está para repensarlo. Lástima, nos quedamos con las ganas de sentir la filosofía de Catón que se fue al cuerno.
[pagewrap=compartir.htm]