La mesa estuvo de manteles largos con la arrogante presencia del encierro de Torreón de Cañas y desde el abreplaza Iván marcó la pauta, de a piquete por vara; los aplausos recayeron en Omar Morales, el español Manuel Bernal y Luis Miguel González.
Justo castigo acorde con la medida fuerza.
A ese primero le hizo sentir el capote para lancearlo salerosamente con tres Verónicas y cerrar con la Media. Faena en tablas por Estatuarios y tras el alivio a correr la mano derecha, el mejor lado. Manoletinas ceñidas; entera trasera, y al tercio.
Del “Altanero” pasó al que hizo honor del nombre, “Grandioso”. En tres Parones ya lo había metido al capote para luego llevarlo cadenciosamente por Lances y unir los corchos dos veces en Medias Verónicas hasta el flanco.
Qué tan a gusto se sentiría el diestro hispano que serenamente caminando tomó los medios, y en largura ajustó Chicuelinas al quitar. Brindis al otro lado de la mesa que aceptó Saldivar aunque sus fichas no alcanzaran.
Asentado el abierto compás se recreó en Derechazos, siempre largos por la facilidad para enmendar terreno las tres series. Probó por izquierda y también hubo respuesta, para cerrar con Molinetes.
La maciza faena la aseguró de peculiar forma al matar. Cite de frente, espada pegada al pecho, y de tranquillo corto envainar en todo lo alto; emotivo derrumbe al efecto inmediato. Determinante en la premiación; dos orejas.
Y como los dados los trajo siempre consigo, va la tercera. Recogió las embestidas con el poder de manos para seguir marcando el mando con la muñeca derecha. El artístico pase lo marcó circular en la Dosantina, rematada con el Cambio de mano.
Adueñado del pertinaz clima le brotó la valentía al instrumentar Joselillinas en cite de mismo sello, de frente, siempre de frente. Pinchazo arriba y cuando la ficha iba en el aire metió espada completa retumbando la ovación en el tercio.
El brió de Saldivar lo apagaron el frio, viento y relámpagos, además de la poca fuerza del segundo en el orden; faena silenciada por el pinchazo y cuatro golpes de descabello.
Respondió con brindis a Fandiño al recibir al cuarto sorteado que lamentablemente se rajó. Y si le agregamos la lluvia, público y ánimo se desatendieron de la faena.
El esfuerzo no encontró eco ni en el cierraplaza. “Sangre Azul” todo un pavo español engalanó el ruedo, pero sólamente en Verónicas pudo lucir Arturo.
Metió en lo alto el estoque, pero faltó ruido en la faena. El torero que encabeza el G11 cobró el monto en tres manos; lo otro, fue un natural enfrentamiento. Sin duelo.
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