Abrió la tarde el tapatío Arturo de Alba, quien mostró solvencia y buenos detalles, pero el astado de La Venta de Refugio no se prestó para algo más trascendente.

Paco Miramontes, el otro jalisciense del cartel, tuvo la fortuna de llevarse un gran astado al que pareció no entender del todo. Una estocada certera le valió una oreja, pero se antojaba que tenía materia prima para algo mayor.

Con muy buenas maneras el yucateco André Lagravere mostró lo más torero de la tarde. Muletazos largos y templados que por desgracia no encontraro el remate con la espadas, por lo que tuvo que conformarse con una vuelta al ruedo.

Una grata sorpresa fue la de Jesús Sotomayor, quien realizó una faena completa de capote, banderillas y muleta. Temple y buena colocación, además de una estocada caída pero fulminante le retribuyeron dos orejas y el crédito de triunfador del festejo.

La novillada se desarrolló con clima nublado y buena entrada en el tendido de sombra y regular en sol.

Foto:Archivo.

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