El efecto cobrado con la espada marcó la diferencia: El de Fermín Rivera fue tardío y se llevó una sola oreja; Sergio Flores despeñó de inmediato cobrando las dos orejas. El español José Garrido, al pasársela reponiendo terreno ha dejado ir el toro y el triunfo. Los tres últimos ejemplares de El Vergel traían prendido el espectáculo.
Fiel al lugar de honor, ese quinto de la tarde ha sido el toro de la corrida: fijo, yendo largo y siempre a campo abierto. Sergio Flores lo palpó desde el inicio de faena en tres largos muletazos por Bajo recreando cada emotivo recorrido. Del tercio pasó a los medios. Y ahí, a compás abierto y sincronía geométrica dio fuelle al aprendizaje hispano.
Los Naturales fueron dimensionales en hilván; tras cada ligazón quedaba fijo “Cumplido” como admirando al escultor. Un 3 en 1 ha levantado ámpula: Molinete, el Medio muletazo por delante y el Derechazo; todo a un ritmo. La faena iba creciendo cuando vino un lapsus en afán de cobrar círculos citando de espalda.
Para fortuna volvió al origen del trazo y con un Afarolado recuperó terreno; fue entonces que vino el espadazo ligeramente trasero, pero de efecto inmediato, haciendo rodar sin puntilla el desplome para cobrar las dos orejas que han valido la salida a hombros.
Al segundo de la tarde, después de poner en aprietos a los banderilleros, le hizo una faena de aliño y, en cuatro minutos se llevaba las palmas, tras lidiarlo por la cara y culminar con par de viajes.
La clase que ha distinguido al cuarto en el orden fue extraída por ese pulso de mimo con el que ha deletreado la faena Fermín Rivera, toreando en línea hasta donde la extensión del brazo alcanza y, si a ello se destaca la estatura del torero, habrá que imaginar el recreo al Olé.
Llevando toreado en la mejor respuesta, sobre lado izquierdo y a cámara lenta. ¡Que deleite! Se place el torero y se place el público de exquisito paladar. Hay inspiración, sentimiento y sello. Esos Trincherazos y Trincherillas, ya sean de inicio o remate, se desgranan en sabor del bueno.
El efecto a la entera en buen sitio fue prolongado, pero jamás desatendido de la faena, de ahí el regocijo al cortar la oreja por la comunicación establecida con intermedios cobrados de pie en admiración.
Ante esta obra, lo hecho ante el segundo, ha parecido un bosquejo, pues también hubo puntos culminantes sobre la mano izquierda y con esa seriedad característica del torero al aportar el tirón al socito para llevarlo con pinzas en cada embestida. Requirió del uso de espadas que llevaron a escuchar fuertes palmas en el tercio.
El cierraplaza salió a comerse el capote de José Garrido ante su pronta embestida. Ese toro fue a más y como el español se la ha pasado reponiendo terreno, deslucida ha sido su actuación tras un par de viajes con la espada. El de la confirmación tuvo poco gas además de sosería y como lo culminara de un bajonazo al segundo intento, ha repetido la escena del silencio.
El toreo de Fermín ha dejado huella aromatizada.
FICHA.-Plaza México, cuarta corrida de temporada. Entrada cercana a los 3,500 espectadores.
Clima.-Tarde fresca y agradable.
Ganadería.-El Vergel: encierro bien presentado, yendo al caballo y poniendo en aprietos a los peones. Calidad en el quinto y, dejándose tres más. Pesos: 490, 490, 495, 506, 496 y 510 kilos de romana.
Fermín Rivera.-Al tercio tras ovación y Una oreja.
Sergio Flores.-Palmas y Dos orejas.
José Garrido.-Silencio en su lote. Confirmó alternativa con el número 90, “Mielero” de 490 kilos.
La cuadrilla de Fermín ha destacado: Felipe Kingston, Alejandro Prado y el picador Gabriel Meléndez.
Juez.-Jesús Morales; algunas protestas al conceder la segunda oreja.
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