Ofrece el valenciano tres obras, se alza máximo triunfador al cortar dos orejas y contribuye al gran espectáculo en el ruedo de la plaza México, haciendo importantes los toros de Don Fernando de la Mora. Eulalio López “Zotoluco” pinta la escenografía en los tendidos colmados de sentimentalismo en emotiva despedida con el corte de un apéndice.

En el ensamble llevaba ganado el mano a mano el diestro español con esa natural capacidad para entender a los toros, acariciándolos donde más a gusto se sintieran: a su primero, de medios a tablas; al segundo, por los adentros y con el cierraplaza, no obstante haberse rajado, le sacó los pases ante el delirio de un público admirador a sus pies.

Solamente de esa forma se puede traducir el programa de la decimotercera corrida de la temporada, veamos:

Ha bastado una señorial Media Verónica para estallar el estruendoso olé en el recibo a “Venadito”, después vendría el quite de sutil juego de brazos por Chicuelinas para dar pie al ensamble, pero sobretodo a esas mágicas pausas recobradas de Tirón y espectacular Toque: Trincherazos, Firmas, Cambios de mano; el toro se para, le da su tiempo y asombrosamente recupera el ritmo.

Descubierta la intensidad entra en geometría por ambos lados, lo mismo en relajado compás que el resorteo al balancear las piernas en desborde, creando y recreando sus “Poncinas”. El cite de costado, lento y templado, se hilvana con la otra punta al sumar los 360 cadenciosos grados.

Y como la culminación ha resultado perfecta al envainar la espada en el sitio, se le otorgan las dos orejas, y el aplauso acompaña el arrastre lento. ¡Ah!, ese magistral toque con la bamba a dos vistas ha resultado todo un encantador imán.

Ahora aparece el dominio al descifrar la incertidumbre de un toro, cuarto de la tarde, que no entra al capote y, de pronto, arranca intempestivamente largo al caballo del templador produciendo seco tumbo a Juan Carlos Paz. Es ahí cuando “Tumbamuros” marca su preferencia entre el tercio y las tablas. Y hasta allá le consiente Enrique con Cambios de mano.

Los malabares van de uno a otro, sin embargo, sorprende mimándole con esa prodigiosa mano derecha al trazar muletazos de vuelta y media para cerrar a flexible compás abierto en el recreo de faena. La espada no borró lo hecho con la tela como tampoco los avisos.

El bouquet se aguarda en los labios y se le obliga a dar una sonora vuelta al ruedo ante un demandante público de pie que sigue recreando en la mente el trasteo prodigioso.

Una capa casi blanca cubre el volumen del cierraplaza y no obstante mostrarse topón, Ponce es capaz de servir el añejado vino sin importar el gélido viento si en sus adentros hierve el aroma para prolongar el bouquet en un trazo erguido cuando empieza a rajarse el toro.

También para este tipo de embestidas tiene química: Tres Derechazos se suman al de vuelta entera y vienen los adornos, la emoción aparentemente va declinando al cobrar un espadazo trasero que del silencio, las manos están frotándose para elevar esa figura paseada a hombros como una copa brindada a las alturas por la gustosa sensación de un brindis.

Empeñoso se le decía al torero insistente para entenderse con el toro: en ese tenor estuvo “Zotoluco”. El abreplaza fue soso, tardo y rebrincado, despachado de pinchazo y entera. El corrido en tercer lugar tuvo media faena gracias al soberbio puyazo de Ignacio Meléndez y los pares de Christian Sánchez al colorear la tarde. La faena tuvo eco por derecha y con la entera cobrada en buen sitio le otorgaron la oreja.

La oscuridad de un tendido pareció haber sido iluminada de estrellas al sumarse los aficionados al son de Las Golondrinas en el toro de la despedida, rajado. Ese panorama, único de celulares cerró la historia de Eulalio López, al negarse entrar las espadas.

Ponce, al final, invitó a “Zotoluco” a compartir la salida a hombros, mientras el público seguía inmerso de la emoción torera que deja el sabroso bouquet.

FICHA.-Plaza México, 13a. corrida. Más de 22 mil espectadores se introdujeron al espectáculo.

Clima.-Caluroso; al final en descenso de temperatura.

Ganadería.-Don Fernando de la Mora, cumplió la papeleta; Ponce se ha encargado de los resabios. Pesos: 554, 542, 515, 561, 518 y 540 kilos de romana.

Eulalio López “Zotoluco”.-Silencio, Oreja y Vuelta tras un aviso.

Enrique Ponce.-Dos orejas, Vuelta tras dos avisos y Ovación.

Subalternos destacados.-Ignacio Meléndez a caballo y Christian Sánchez en banderillas con salida al tercio.

Juez de plaza.-Enrique Brown.-Idóneo para una tarde de despedida.

Video: Julián Herrera

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