Aun así el día de hoy hay que saber ponderar la entrega y la voluntad mostrada por los alternantes, cada uno en su estilo y con su esencia.
La tarde tuvo dos triunfadores, uno de oreja, El Juli, quien ha cuajado una buena faena a su primero enemigo, un toro que estuvo falto de fuerza y que llevaba la cara alta, mas sin embargo Julián entendió estas condiciones para torearle suavemente y sin forzarle. Con la muleta mandona que tiene logro darle forma a las embestidas del toro, cruzándose y obligándole a dar mas allá de lo que por si mismo el ejemplar ofrecía. Le metió todo el acero -algo traserillo- pero aun así la Autoridad concedió la oreja.
Lo de Adame, con el respeto de todos -y de los alternantes- hoy se debe contar aparte. Y es que parece que le muchacho esta luchando contra si mismo mas que contra los demás. Se come el mundo, lo domina, lo captura y atrapa con el valor, la entrega, los riñones y la honestidad de alguien que sabiéndose casi en los cuernos de la luna sigue con los pies en la tierra.
Si con su primer toro habría estado en plan grande, lo que le dio una fuerte salida al tercio, lo que hizo con su segundo no tiene calificativos. Con un toro sin recorrido y que con ideas se jugó la vida como si esta no valiera nada. Se arrimo, expuso lo que nadie ha expuesto en años en la monumental, y se echó el publico a la bolsa rugiendo de emoción.
De no haber fallado con la espada seguramente habría tumbado el rabo del segundo de su lote. Desafortunadamente un bobalicón espectador le ha gritado estorbando al momento de la suerte suprema y ha pinchado al de Los Encinos.
Morante de la Puebla nuevamente tuvo mala sute con su lote, habrá que aplaudir la voluntad de agradar, cosa que no habría mostrado en sus últimas apariciones -quizás motivado por la cinematografía contratada por el mismo-, pero sea lo que fuere ha tenido detalles interesantes.
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