Macías se llevó los dos trofeos tras una faena que llegó al corazón de los poblanos, variado en los quites y de muleta pases por ambos lados de garra y de poder, edificó una labor muy intensa que fue del agrado de la gente que le coreó los olés con entusiasmo, Macías con lentitud y aguante aunados con la raza y el corazón que le caracteriza cerró el circulo de una gran noche, misma que terminó con una estocada entera en buen sitio que bastó para que el de Villacarmela se entregara a los pies de su matador.
Con el primero de su lote creó una faena de voluntad pero falló con el acero y perdió los trofeos, la gente lo ovacionó con fuerza.
Ficha del festejo:
Poco más de media entrada en el Relicario de Puebla, gran ambiente en los tendidos en noche agradable. Se lidiaron astados de Villacarmela de juego regular.
Rafael Ortega (que se despedía de esta afición): Silencio y vuelta al ruedo.
Arturo Macías: Ovación y dos orejas.
Octavio García El Payo: Silencio y silencio.
Juan Pablo Sánchez: Oreja y silencio.
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