Faena de garra le dio a Diego Silveti la oreja del sexto; en tanto el español Alejandro Talavante abrió cortando apéndice.
Se sintió el picor de Jaral de Peñas en las faenas de a pie. Y la bravura de Torreón de Cañas para rejones.
La naturalidad rayando alturas de despapajo caracterizó a Talavante ante el arromerado primero. A pie juntillas consentía la embestida economizando esfuerzo en sus Verónicas, Chicuelinas hacia los adentros y sus magestuosas Talavantinas.
Estatuario trasteo y pases administrando la poca fuerza en acople a obediencia, luciendo sus Cambios de mano y elástica Arrucina para cerrar por Manoletinas y ligera estocada trasera en el corte de oreja.
Aun rajado su segundo le sacó pases formando un cerco entre su cuerpo y las tablas encontrando despaciosos pases por momentos, aunque ahora le falló la espada y tuvo que conformarse con el eco de las palmas.
En tres Parones Juan Pablo fincó el camino para su primera faena que fue cobrando emotividad por el lado derecho, tras una serie de Doblones, pero al probar el viaje por lado contrario el jaralero le asestó cornada en el muslo izquierdo.
Sin embargo, un torniquete con su propio fajín le permitió retomar el lado bueno, entregándosele el público que hizo media entrada y de estocada a un tiempo le otorgaron una oreja.
Por su propio pie ingresó a la enfermeria y salió tan campante para bregar sereno. El toro provocó tumbo al picador Juan Cobos, pero en cuanto pulsó la muleta del lado del corazón hizo vibrar la “Vicente Segura”.
Que tirón trae consigo al deletrear las suertes, en tandas y adornos; todo en derredor del cuerpo. Por ahí surgió un Redondo de puntitas que pareció paso de ballet. Lamentablemente la emoción se truncó en la espada.
Vuelta al ruedo dio Sánchez, tras decretar vuelta en el arrastre para bravo de Jaral.
Diego Bricio se ganó la salida al tercio por tres emotivos Cuarteos al primer toro de Silveti, del que ofreció un bosquejo.
Ese colorado fue premiado con arrastre lento.
Pero al entrar en ritmo con el cierraplaza, Diego enseñó la garra en un emotivo final: La media muleta tomada por la espalda y con ambas manos estrujó al pasarse a escasa distancia al toro.
Se sentía el tomate en cada Tigresa. Garra y casta.
Después recurrió al toreo en línea y de media estocada despeñó el Jaral. Oreja arrebatada.
El rejoneador Sebastián Torre abrió el festejo escuchando dos avisos, uno por tiempo y el otro por fallar. Pero ese prolongado esfuerzo dejó en óptimas condiciones al de Torreón de Cañas para que lucieran los Forcados Mexicanos en la Pega de cara.
A la primera se encunó Hector Martínez y con las ayudas inmovilizaron al bravo. Hécho único: salida al tercio sólo para valientes a cuerpo limpio.
De la cornada únicamente quedó la mancha roja sobre el albo terno. Juan Pablo Sánchez la soportó por lago tiempo; claro hubo una considerable distancia del muslo herido al inspirado corazón. Bendito Temple.

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Video: Julián Herrera

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