A unos dos mil asistentes les impactó la suerte suprema durante los toros quinto y sexto, por la colocación, certeza y efecto, pues durante la lidia ordinaria el festejo resultó anodino, prolongándose con dos toros de regalo ofrecidos por el matador hispano.
Y es que hasta en lo más sobresaliente de “El Zapata“, cobertura del tercio de banderillas, quedó a deber ante la falta de lucimiento, que en general presentaron los astados de Valparaiso. Andarín fue su primero y pese a la soltura para colocar rehiletes, jamás prendió en ánimo. Estocada baja, valedera para palmas.
Infumable el corrido en cuarto lugar, de buena presencia, pero sin juego alguno. Si acaso, el picador César Morales lució al torear a caballo. Uriel falló en el tercer par y se vino abajo el encanto. Pinchazos, descabello y, a dividir opiniones.
Bajo un mar de dudas naufragó Fermín con el que hizo segundo, tan fue así que dio la orden de banderillearlo pronto para no cubrirlo él. Medios muletazos punteados. Pinchazos, descabello y silencio.
Mayor voluntad ofreció con el quinto burel. Quite por Fregolinas, cobertura de garapullos y lidia franca ante el peligro de un toro que volvía pronto. Sin embargo, la decisión de irse tras el acero impactó al dejar una entera tendida, premiada con oreja en medio de protestas.
Los escasos y buenos pases de la tarde los sacó Luque, desde aquel quite por Chicualinas de medio giro. Abraham Neiro colaboró con su paisano al saludar desde el tercio por banderillas. Y entre derrotes, ligó tres Derechazos y pese a que el toro se frenó cuando pretendía rematarlo, le aguantó mandándolo. Mató al tercer viaje y fue ovacionado.
Una sorda lidia se volvió ante el cierraplaza, tras un terso quite de Lances por delante. Bajó el tenor al tomar la muleta y en cuanto sepultó en lo alto el estoque, la plaza se teñía de blanco. Y cuando a cuerpo limpio contribuyó al rodaje, le premiaron con la oreja, sin protesta alguna.
Ofreció uno más de regalo, de Los Ebanos, protestado de salida y dio la orden para que lo devolvieran y se le diera suelta a un octavo, de Xajay, de bravura seca, con el que abrevió de tres cuartos de espada.
Epílogo sin prólogo en la premiación. En ocho días de diferencia fue otra cara de la fiesta y otro cartel.
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