Se encontraba este viernes a las puertas de la Monumental capitalina, toda vez que se ha integrado al elenco internacional 2010-2011 para la Temporada Grande que inicia este domingo.

Es el mismo matador al que incomprensiblemente parte de la prensa le reprobara el haber devuelto vivo, por faena, a los corrales, al ejemplar de los hermanos Alvarez Bilbao hace tres años, ganándose de viva voz de los ganaderos el título de Torero de la Casa.

Ese mar de confusión en vez de hundirlo, lo impulso a establecer metas difíciles para callar voces, yéndose a Perú. Fue una dura prueba, torear lo que me echaran y en puntas, y en plazas en las que ni servicio médico había; vamos ni siquiera un curita.

El reto de cuatro meses en plazas peruanas le trajo como consecuencia el corte de 33 orejas y un rabo, además de obtener cuatro escapularios de ferias importantes en 25 actuaciones.

Era el viajar en lo que se pudiera y sin medir distancias: para mi lo importante siempre fue torear y lo logré dejando una gran ambiente; así fuí olvidándome de las críticas y ahora regreso con una nueva mentalidad, más preparado y dispuesto a conquistar al público de la México.

Bricio únicamente espera que le den fecha para mostrar lo aprendido y dar rienda suelta a esa ilusión torera que no oculta al saberse que sin haber sido anunciado en el elenco, ya forma parte de él.

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