Corrida desclasada y mansurrona de Achury Viejo, bien armados la mayoría ¿Sería por esto las precauciones de los toreros de a pie? El único cornicorto fue el primero, los demás con pitones que recordaban los achury de los ochentas y noventas.

Pero por dentro muy poquito, muy suelto y distraído el primero, el primero pareció mejor en los primeros tercios, luego se tornó peligroso, el tercero se paró pronto, el cuarto manseó en los capotes y le condenaron a banderillas negras, el quinto alguito tuvo pero sin recorrido y el sexto correlón, se fue quedando. Todo esto fue el condimento para una tarde fría que nunca cogió vuelo.

Las varas, como ya es habitual, traseras, ninguna para destacar. Se nos extingue esta suerte y no hacemos nada por salvarla.

Pepe Manrique, silencio y palmitas tras aviso
Miguel Angel Perera, pitos y saludo desde el tercio
Pablo Hermoso de Mendoza (Rejoneador) saludó desde el tercio y oreja.

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Manrique estuvo desconocido en su primero, abusando del pico en toda su faena de muleta, ventajoso sin necesidad, luego mató de bajonazo. En su segundo al menos le hizo frente a un mansurrón que había protestado durante toda la lidia, no había más para sacarle, solo voluntad.

Perera también demasiado ventajista, siempre al hilo del pitón, pasándose al toro demasiado lejos, perfilero y siempre con la pierna atrás, a su primero le cogió asco demasiado pronto y el toro desarrolló peligro quizás de verlo ahí, tan a la vera del camino, en el segundo deslavazado y sin tono, dando telonazos, la tarde estaba tan gris que algunos le pidieron la oreja cuando no venía a cuento, muy poco para quien se supone está en la parte de arriba del escalafón. A este torero nunca le he visto nada como para dejar de pensar que es un simple pega pases más.

Y Pablo Hermoso, quien llenó la plaza y quien concitaba la atención, estuvo bien en su primero pero la gente se enfrió muy pronto al ver una estocada defectuosísima, dejó visos de su gran clase y de su toreo, si así como suena, porque por pasajes toreó antes de colocar las banderillas. En su segundo, Silveti cobró uno de los topetazos que a menudo le dan los toros, esto nunca será una virtud como algunos piensan sino un defecto, y salió herido. Luego se vino arriba y el público también apurando en las banderillas cortas, mató bien y eso hizo que se llevara la única oreja de un festejo gris y sin historia.

Pd: El Juli acaba de cortar un rabo en la México y viene el 20 de febrero para Bogotá, y como están todos alborotados con conceder rabos, quiera Dios que se guarde mesura en el palco presidencial en Bogotá, que les escondan los pañuelos a los niños copiones.

Foto: Archivo.

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