Ante casi un lleno, y con un calor que rebasaba los 30 grados centígrados, hicieron el paseíllo Luis Miguel Cuellar de Marino y Oro (Aguascalientes), Jorge Salvatierra en Blanco y Azabache (Aguascalientes), José María Pastor de Grana y Oro (Aguascalientes) y Manuel Ponce Rosa y Oro (España).

Se lidio un encierro de 6 de Castorena, y 2 de Marco Garfias. En términos generales resultaron complicados y mansos, solo destaco el corrido en primer turno que recibió palmas en el arrastre por parte del respetable.

Luis Miguel Cuellar.

Poco se puede comentar de el muchacho hidrocálido, que si bien se le ve la afición, dista de tener lo necesario para trascender en esta dificilísima profesión. Corrió con la suerte de tener el único novillo a modo, desafortunadamente poco pudo hacer. Lo lidió aprovechando la cualidad repetidora del ejemplar de Marco Garfias, mas no logró hilvanar tandas con temple y con calado en el tendido. Tras un revolcón se le vió mas desconfiado aún, de tal forma su actuación tomo el rumbo del desconcierto. Tras un pinchazo logro una estocada caída. Palmas al novillo en el arrastre y silencio para él.

Con su segundo ejemplar las cosas fueron siempre cuesta arriba, matando con estocada entera pero desprendida. Silencio.

Jorge Salvatierra.

Este novillero también aguascalentense tiene carisma con la afición, misma que pidió saludara en el tercio antes de que saliera al ruedo el primero de la tarde. El gozo se fue al pozo cuando en su lote poco pudo hacer. Ha cargado con lo más complicado del encierro, y solo pudo tener destellos. En su primero escucho dos avisos y se puso pesado con la espada. En el segundo poco pudo hacer ante un ejemplar que le arreaba y le apretaba los terrenos cada que podía. Lució con la toledana aunque algo caída la estocada. El carisma le ayudó para que cortara una oreja con marcada división de opiniones.

José María Pastor.

El chaval se integra a las filas de los hijos de toreros que empujan por crear o continuar dinastías taurinas. En su caso, las primeras hojas del libro de su historia las ha comenzado a escribir con forma y fondo. El hijo del matador de toros Cesar Pastor enseñó sus cartas credenciales y las ha dejado ver con clase, con transmisión al tendido y con mente siempre presente en el ruedo. No resaltaré ni de mas ni de menos sus cualidades técnicas que aun hay que trabajar y desarrollar, pero lo hecho en el ruedo requirió de buen manejo de la capa y la muleta. Es variado con el capote y lo maneja erguido. El que escribe tuvo oportunidad de deleitarse con las banderillas que el padre del alternante ejecutaba en sus tardes de triunfo, y el chaval no podía quedar mal en la escuela recibida, de tal manera que lució agilidad y tino en el segundo tercio, cubierto en ambos enemigos con prestancia. Con la muleta encontró distancia, mostró valor y sobre todo cualidades con la de cobrar.

Hay que seguir de cerca sus pasos. En su primero corto dos orejas, en el segundo enemigo, donde desafortunadamente antes de llegar a la suerte suprema el novillo se ha lastimado su mano izquierda no pudo matar con prontitud y esto seguramente le quitó la oportunidad de cortar una tercera. Ha dado una palmeada vuelta al ruedo.

Manuel Ponce.

Al igual que en el caso de Salvatierra, el ibérico solo ha tenido oportunidad de dar destellos de lo que tiene recorrido. Torea con clase y hay que verle con mejores ejemplares. En el segundo de su lote ha dejado un estoconazo que le valió una oreja también con división.

Así las cosas, se cerró con broche de oro la temporada de novilleros. Ahora, a esperar el próximo sábado el primer cartel de feria, mismo que a su vez será la primera novillada y el primero de 16 festejos.

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