Eloy, dos orejas y Solórzano, una.
Además los extraordinarios aderezos de Manolo Arruza y Miguel Espinosa Armillita contribuyeron al buen clima. Lamentablemente, José Antonio Ramírez El Capitán pechó con el malo del encierro.
La grandeza de Cavazos se fincó en hacerse del toro, de Bernaldo de Quiros, cuando no apuntaba nada bueno. Todo fue pisarle el terreno y ganarle la intensión para crear sus muletazos, con ese olfato de improvización, lo mismo en el toreo en redondo, que por alto, siempre manteniendo un ritmo en la faena.
Y si a ello se le agrega la entrega a la hora de matar, saliendo rebotado, tras fulminante espadazo, pues se agradecen las orejas ganadas.
Otro de Bernaldo de Quiros correspondió a Solórzano. Se emplazó de salida, pero le salió al paso Don Beto Preciado y ha dado una auténtica clase de desengañar al toro: muñeca y ritmo para recoger las embestidas y brega, para llevarlo al caballo.
Tan asombrado quedó el público, conformado por unos ocho mil espectadores, que ni por enterado se dio cuenta del matador, hasta que tomó la muleta Jesús.
Se lo dejó a pedir de boca para endilgarle tres tandas por derecha y dejar un pinchazo hondo.
Y como no doblaba el burel, extrajo el estoque y asestó colosal descabello, premiado con una oreja.
Arruza ha deleitado con Doblones por la cara, magestuosos, en sello estético. Se le fue la mano abajo con la espada, frente a uno de El Vergel, y ahí perdió premios, pese a ello dio una vuelta al ruedo con mucha comunicación.
Miguel cinceló un Cambio de mano y el temple característico de su mano izquierda. Por ahí surgió un Natural recortado, lleno de un sobervio poder; no así con la espada, llevándose únicamente la ovación, ante uno más de Bernaldo de Quiros.
Sin tela de dónde cortar, como señalaban las crónicas de antaño, estuvo El Capitan con un astado de Santa Bárbara.
Abrió plaza el rejoneador Félix Cantú, que tuvo en suerte al mejor toro (Bernado de Quiros) del festejo. Trae buena cuadra de caballos y tuvo sus mejores momentos con las banderillas. Aviso y abucheo.
Y como en sus mejores tiempos, Eloy y Chucho, salieron a hombros.
Foto: Julián Herrera.