Jerónimo: Saludó en el tercio y palmas.
José Luis Angelino: Dos orejas y dos orejas.
Jorge Sotelo: Palmas en su lote.
Detalles:
El Lic.Julio Téllez recibió el homenaje de los tres toreros con sendos brindis.
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El día comenzó ahí, en Huamantla, hermosa y taurinísima ciudad tlaxcalteca, con una aleccionadora conferencia del licenciado Julio Téllez, quien hizo gala de sus amplísimos conocimientos, y los compartió con las 15 peñas convocadas y reunidas, una maravillosa charla que caminó por la historia y evolución del toreo, en México, aunque breve por el tiempo… una hora, ha sido suficiente el sólido conocimiento para promover a la asistencia… al inminente estudio e investigación.
Y de ahí a la corrida en honor de los peñistas -quienes por cierto se han comprometido en seguir apoyando a la Fiesta a través de acciones inmediatas-, así como del invitado de honor, don Julio Téllez.
Hicieron el paseo de cuadrillas… Jerónimo, José Luis Angelino y Jorge Sotelo, quienes estoquearon seis ejemplares de Tenexac, bien presentados, en puntas como debe de ser, lo que no representa una gesta, sino la auténtica grandeza del torero de hacer honor y darle dignidad a su profesión.
De los seis de Tenexac, el segundo y quinto han destacado por su movilidad, los demás pronto se han acabado, complicándose el tercero, mientras que el sexto tuvo que ser devuelto por toriciego, sustituyéndole uno de Villa Carmela, que resultó pésimo.
Jerónimo, con su primero ha dejado intensas verónicas como regalo al paladar del diletante taurino. Lances tan bellos que nos recordaron ese primer movimiento de la armoniosa sonata Claro de Luna del egregio Ludwig Van. Sí, llenas de ritmo, de precisión, de belleza en las formas y de sentimiento en el contenido. La armonía en su conjunto que fue el inmejorable regalo al espíritu. Lástima grande que el de Tenexac después de comparecer en el caballo, no duraría mucho, y cuando esperábamos que esa sonata se convirtiera en poema sinfónico, todo ha quedado en justamente eso… una espera que deseamos, pronto se cumpla, porque Jerónimo tiene ese poder del sentimiento que arrebata y lleva a la sublime locura a los aficionados. Su segundo… qué decir cuando la ilusión y el sentimiento se estrellan en la barrera infranqueable de lo imposible. En fin, que nos hemos quedado nuevamente sin ver todas las posibilidades de ese torero pleno de sentimiento que es Jerónimo.
Cuatro orejas cortó José Luis Angelino, y por ello salió feliz por la puerta grande, debe estar agradecido a esa mano que participó en el sorteo y se llevó el mejor lote, que lo aprovechó cabalmente, dejando dos faenas templadas, que impactaron en el gusto del cónclave, por los episodios que fueron apareciendo en efímeros momentos escultóricos, debidamente consolidados. Sus hermosos colaboradores de Tenexac, al igual que sus hermanos, exhibieron la hermosa capa en cárdeno claro, uno de ellos, el segundo… nevado. Entrega, pasión y desbordante voluntad mostró a raudales José Luis, y después de cada espadazo a sus ejemplares, recibió dos orejas.
Quien materialmente no pudo hacer nada fue Jorge Sotelo, ¡qué pésimos toros le han correspondido!, incluso, su segundo, que cerraba tuvo que ser devuelto porque no veía nada, y por lo tanto arrollaba, saliendo un manso de solemnidad que procedió de Villa Carmela, y todo… todo acabó en una magnífica lidia por la cara por parte de Jorge, que fue aplaudido por su torerismo.
Cabe hacer mención, que los tres toreros fueron respetuosamente a brindar sus faenas, al licenciado Julio Téllez, titular de Toros y Toreros de Canal Once, desde el primer programa, ocurrido hace ya más de 38 años, como un sentido homenaje, por la gran aportación que ha hecho en casi cuatro décadas por difundir y apoyar el arte de la Tauromaquia.
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