José Calvo: Silencio y oreja.
Tomás Sánchez: Silencio y saludó en el tercio.
Alberto Aguilar: Silencio y oreja con fuerte petición de la segunda.

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Han salido después del ecuador del festejo, justo cuando se disfruta de la merienda, tres toros de La Quinta, como si fueran mexicanos… claro, con edad, con sus astas desarrolladas y el peso que corresponde a su morfología. Lo más interesante al margen de que ha sido uno lucero, girón en cárdeno, bragado y meano, otro cárdeno y un lucero más, que su comportamiento ha sido tan similar al toro mexicano bravo y encastado, acometiendo con poderío y emotividad desde con el capote, peleando con fuerza al caballo, y desarrollando un magnífico tercio final aunque lamentablemente les ha faltado a la terna entenderlos mejor para sacar mayor provecho de todas sus posibilidades.

Una oreja ha cortado el tenaz Alberto Aguilar, un torero menudito y de baja estatura, pero de corazón de león. No se deja ganar la pelea por nadie, y si con el violento estuvo peleón; con el noble estuvo terso, encontrándole el sitio y la distancia para regalar episiodios con la mano diestra templados y sentidos que lograron conmover al cónclave, el toreo al natural, aunque breve, tuvo también calidad, y en su conjunto concretó una faena armónica que tuvo dosantinas como parte final. Un pinchazo en lo alto y un espadazo, fue suficiente para que rubricara a su ejemplar y lo gente llegara a exigir hasta dos orejas, aunque desde el palco presidencial, sólo acabó ondeándose un pañuelo. La vuelta tuvo la apadionada entrega de los aficionados que vieron nuevamente la entrega sin cortapisas del joven Aguilar, a quien se le ve con gusto.

José Calvo, que al igual que sus alternates poco pudo hacer con su primero, realizó una faena a medias con su magnífico segundo, que pedía más pelea, y que no encontró en Calvo en sus posibilidades la respuesta adecuada para dar respuesta con la faena que tenía el gran toro, queacabó yéndose con más de media faena. Esto es dar una auténtica oportunidad a los toreros, y eso es lo que ha hecho la empresa de Valencia que comanda Ignacio Lloret, otra cosa será, que por su poco bagaje no acaben aprovechando a cabalidad estas corridad de reivindicación. Un espadazo y la gente tuvo el tino motivacional de pedir una oreja que acabaría paseando Calvo con la alegría que da el sentir el apoyo del respetable.

Tomás Sánchez, voluntarioso… entregado, pero limitado, también por su poca activdad taurina, y ahora que tuvo una oportundiad para encontrar el éxito, si bien es cierto que trazó momentos interesantes, no ha sido suficiente, y si a lo anterior se le agrega sus fallas con la espada, todo queda resumido tras conducir al quinto con el cachetero, en una emotiva salida al tercio.

En fin, que continuamos en Valencia, en donde disfrutamos no sólo de la exquisita gastronomía, sino sobre todo, de los extraordinarios amigos que nos han recibido con los brazos abiertos, lo que se agradece con el corazón en la mano.

Fotos: Muriel Feiner.

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