Una bonita y calurosa tarde enmarcó interesantes presentaciones de los toreros mencionados. Con ánimo y algarabía la expectación de este cartel confeccionado con tres estilos diferentes de toreo llevaron a la gente y afición a llenar en cerca de medio aforo a la Plaza de Toros Monumental.
Y la verdad sea dicha, el festejo ha tenido mucho por ver y ha dejado -creo yo- gratamente complacidos a quienes se dieron cita.
Jerónimo -de negro y oro- ha toreado hoy con mucha solera, esa que se adquiere con los años, con el andar y con la lucha constante por mantenerse siempre presentes en el gusto de todas las plazas. Ha tenido por lote a dos buenos toros de San Isidro, con presencia y trapío.
Sus ya conocidas habilidades capoteras se hicieron presentes en los dos turnos. Sin embargo un primer toro que se vino abajo pronto, no le dio material suficiente para poder lucir con la muleta. Aun así, trazos largos y templados de toreo por derecha han quedado plasmados en el gusto de la afición. Con su segundo ha tenido las cosas un poco mas complicadas ya que el toro se defendió mas, y era más áspero. Aun así ha dejado un par de tandas por naturales de pintura toreando larguísimo y con la mano muy baja. Ese fue el mejor lado del toro y aunque de nueva cuenta le falto fuelle y aguante al burel el torero pudo escuchar fuertes olés de la afición. Se ha dado una importante vuelta al ruedo.
Para el torero de la tierra -de celeste y oro- las cosas fueron un poco diferentes para bien. En turno tuvo a un toro noble por primer enemigo. Barba -que ha demostrado en la pasada temporada grande en La México un gran nivel de entendimiento con los toros- hoy dejó constancia de que este andar no es casualidad y que sus quince años de alternativa le han sentado muy bien.
Con gran capa pudo lancear con finura y con muleta entendió a la perfección el terreno en que el toro se desempeñaba mejor. Torería, un quehacer por nota y mucha voluntad de agradar le dejaron como resultado un toreo derechista de mucha clase y mucha transmisión con el respetable. Una estocada de rápidos efectos le derivaron en una importante oreja.
En su segundo turno tuvo un toro de mucho genio y que al no tener nobleza en su comportamiento le demandó a Barba poder, colocación y muleta de mando. Sin peros y por nota Fabián hizo todo lo necesario para lidiar en terrenos complicados a un toro astifino que tenía mucho peligro. Faena de lidia de peso y con un toreo que hizo recordar al que Mariano Ramos ejecutaba ante los toros complicados hizo que el público entendedor lograra apreciar en todo su volumen lo que un lidiador debe hacer cuando el peligro esta presente y es palpable. Estocada en muy bien sitio, pintó de blanco los tendidos de la plaza, solicitando una oreja para Barba que INENTENDIBLEMENTE el juez de plaza ha negado, quitándole a Barba una puerta grande muy merecida.
José Garrido -de verde botella y oro- ha tenido en suerte el lote más malo, el que menos anduvo y el que mas deslució. Aun así, con mucha honradez, se ha jugado el físico en dos faenas de exposición y valor, dejando constancia de que en este país quiere ganarse un lugar de forma muy merecida.
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