En tarde soleada que se festejaban los 474 años de la fundación de la ciudad.
Con los seis de la lidia ordinaria resultó difícil para los toreros, transmitir al tendido, debido a la sosería y falta de emotividad de los toros de Fernando de la Mora. Cuando saltó a la arena Tapatío de Los Encinos, el ambiente cambió, sus embestidas con calidad, nobleza y recorrido fueron aprovechas por el inspirado Conde.
Las suaves y acompasadas verónicas con que recibió Tapatío, son de las mejores que ha instrumentado en la plaza Nuevo Progreso. En quites, evocó a Eliseo Gómez “EL Charro” al dar vistosas criolinas y tras cubrir con efectividad el segundo tercio, brindó con entusiasmo a los cerca de ocho mil aficionados. Con la muleta realizó una faena larga fincada en ambas manos, destacando los largos derechazos y los tersos naturales con los que barrió la arena. La faena fue de menos a más aprovechando cada embestida del incansable cárdeno.
Cuando alineó a Tapatío para tirarse a matar, surgieron pañuelos solicitando el indulto que concedió el juez de plaza Ranulfo. Premio excesivo para un toro que no se vio en varas debido a que solo le señalaron un puyazo. El indulto se otorga cuando el toro reúne cualidades excepcionales de bravura, clase, nobleza y son. El Conde, es el torero con más indultos en Guadalajara.
Morante de la Puebla, transmitía ganas de triunfar, su empeño con los de su lote dio frutos siendo ovacionado con fuerza y sino tocó pelo en su segundo fue por fallar con el acero.
El rejoneador navarro, Pablo Hermoso de Mendoza, tuvo una actuación discreta en sus dos toros que fueron los más justos en presencia, y si a eso le agregamos que falló con el rejón de muerte, por eso escuchó protestas del respetable.
Foto:Roberto González.
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