Y vendría a más el clima taurino que prevaleció durante el lleno en la “Vicente Segura” al desorejar al mejor toro, Xajay.
Total.-Cinco orejas.
Ni la fría tarde y por momentos lluviosa impidieron que la gente se le entregara de principio a fin, gracias al jugo sacado a la impecable presencia del variado encierro.
Al de Marrón, Oreja; Montecristo, una más; Jaral de Peñas, la tercera.
Ovacionado ante el de Torreón de Cañas, dos apéndices al de Xajay y palmas al cerrar con Fernando de la Mora.
Fue un ambientazo de auténtica afición la que ha valorado seis faenas de distintos cortes y sólidos matices, selladas emotivante por cuatro latigazos envainados, aunque las otras dos no corrieran con la misma suerte.
Inició frente al 1000 de Marrón, entrepelado y apretado de cuerna, recogiéndolo con el capote para recrearse en cuatro Verónicas, tras el liderato tomado por Mauro Prado para macar la pauta en quebranto.
Templado quite por Tafayeras y suelta de punta. Y a partir del tercer Derechazo afloró el temple, sin embargo el rumbo lo marcó la mandona mano izquierda cuando en un palmo de terreno ligó seis Naturales al soso.
Ahí se concentró el gusto del público coreándole Olés y más al dirigir el coro en un Desdén. La estocada fue perfecta en preparación, ejecución y colocación para la primera oreja ganada.
De poder a poder fue la faena del segundo, Montecristo, de similar presentación, recibido con media Rebolera y dejando caer el capote en cada lance. Se fue de largo para quitar por Chicuelinas.
Y aunque el poderoso dio una vuelta de campana, Adame se adueñó de lo medios al medir el recorrido, tras brindis a Héctor Rojas. Fue un deleite ver el relajamiento para llevarlo sobre mano izquierda.
Pero apareció el otro poder achándoselo pa’rriba, por fortuna sin consecuencias. Cuatro muletazos de desahogo y que aparece el cañón al tomar la espada para derrumbar y cobrar oreja, la segunda, mientras el aplauso acompañó el arrastre.
La prueba de la tarde se la puso Jaral de Peñas con el berrendo montado que a base de Parones y destronque alternado en capotazos flexionando rodillas fue atemperando la embestida.
Quitó por Zapopinas, brindando al diputado Villarreal. Tuvo que recurrir a los Doblones para limar la dureza y tomar los medios intercalando en Naturales los Chicotazos de castigo.
Tres Dosantinas, dos más por Alto y cuatro Manoletinas lo dejaron en idóneas condiciones para sepultar la espada y partirlo en dos a cambio de una orejas más. De tres viajes tres envaines extraordinarios.
Y hasta el sol se hizo presente en el intermedio para que el hidrocálido recibiera reconocimientos de escuelas taurinas y del gobernador hidalguense Francisco Olvera, bajo el marco musical de “Pelea de Gallos”.
En cuarto término apareció el de Torreón de Cañas, “Oro Negro” en honor al terno del joven espada. A base de brega lo entregó al caballo de Curro Campos. Cite torero, voz y efecto provocó el aplauso para el picador.
Quite orfebre en suertes de Pepe Ortiz produjeron emoción y más cuando Joselito tomara banderillas. Dos cuarteos y el de tercio a tercio levantaron el clamor del público en el consagratorio grito “Torero-torero”.
Inicio en pases de Costado y ya estaba en los medios. Un cuarto Natural centró la batalla, esta vez sorda, pero admirable por la aplicaión de técnica que al poner rodilla en tierra para el Desplante equilibró el panorama.
Inoportunamente un aficionado, previo a la descarga metálica, dejó escapar en grito un “¡Hay!” y vinieron los primeros dos pinchazos y la estocada trasera. Uno, a la cárcel, y el otro a recibir sonora ovación.
El cuidado de la fiesta por sobretodas las cosas. Bien por un público que desde Aguascalientes vino a apoyar al paisano.
Imponente, con 590 kilos, el cornalón de Xajay, que provocó tumbo a Luis Miguel González. Cuatro Chicuelinas antiguas dejaron al descubierto la alegría de un señor bravo desde salida.
Brindis a sus apoderados. Sentado en el estribo lo pasó por alto en cinco ocasiones. La faena alzó vuelo, aun con ligera lluvia, al recrearla con la obra musical de Juan S. Garrido, tal y como sucede en la Monumental de Aguas.
Fue un portento de toreo al Natural el magestuoso intermedio, iniciado y culminado por derecha en todas las series rematadas con el de Pecho. Cite de frente, tomar el flanco y hundir la espada vistieron de blanco el tendido.
Dos merecidas orejas y ovación en el arrastre, pese a no decretarse el lento. Obra maestra, conjunción toro-torero.
A Porta gayola recibió José al de Don Fernando de la Mora, 610 kilos, par de Largas, quite por Delantales, pero el toro no rompió, siempre con la cabeza arriba. Sólamente tomó cuatro por izquierda.
Abaniqueo con la muleta para que humillara no fue suficiente. Pinchazo y entera. Pese a ello renació el jolgorio al pasear al torero a hombros, en alto como tomó la cuesta su carrera, como la empresarial de los Uribe empresarios brindados.
De éxito, entrada, ambiente y consecuencia.
De éxito, primera encerrona.
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