Sus Olés retumbaron: Ante el segundo en el orden logró la única salida al tercio del festejo y pese al aviso en el quinto por fallas con las espadas dejó buen sabor ambiental. El español Miguel Angel Perera y Diego Silveti, silenciados. Un extraordinario toro de Montecristo fue el abreplaza.

Apuntaba desacompasado las embestidas ese segundo de sorteo, cuando de pronto Juan Pablo pareció haber comprado terreno en el tercio. En ese palmo ha enraizado las zapatillas logrando par de medios pases por derecha pues el toro no daba más, una ajustada y templada Dosantina para regresar por el mismo camino a “Venadito” en un soberbio muletazo de El Duende y a explotar el ambiente. A toro parado se sacó de la improvisación una Capetillina, la espada entró al segundo viaje esfumándose el premio.

Bastaron dos tandas de Naturales ante el corrido en el lugar de honor para encantar con su virtud de temple. En eso estaba y que el toro le empala. Como jabato instrumentó sus Cambios de mano prolongando deleitosamente las embestidas, pero ahora el uso de espadas le jugo la mala y de nueva cuenta se le ha ido el triunfo, no sin antes escuchar un aviso y sórdido abucheo.

La falta de continuidad para mantener el ritmo hizo ver mal a Perera, pues sus buenos y largos muletazos han sido tan aislados que solamente escuchó el canto de las sirenas con el capote frente al extraordinario abreplaza: noble y obediente acudió a los Lances de inicio y ni qué decir a las Chicuelinas a caballo.

Lo demás podrán decir que el toro perdía las manos, pero al torearlo a media altura, esos seis Derechazos hilvanados cadenciosamente lo habían puesto a las puertas de salir a hombros; pinchazos y descabello sonaron el aviso retirándose en medio del silencio.

Su faena al cuarto ha sido intermitente, sin aguantar las lentas y despaciosas embestidas del toro mexicano y como fallara nuevamente con los aceros; fuego apagado.

Diego está en el ánimo del público, sin embargo, paulatinamente va devolviendo el calor. Entregó mal ese tercero al caballo del que no obtuvo lucimiento, retirándose en silencio al usar larga y descabello.

Al más cuajado del encierro, el cierraplaza, Ricardo Morales se lo dejó de dulce, sobre todo con un gran lado izquierdo al salir del puyazo, pero al empeñarse en torearlo sobre lado contrario la faena fue decayendo y más ante el efecto tardío de la estocada.

“Reflexión” se llamó el toro quinto de tarjeta que tal vez trajera mensaje para Juan Pablo al usar el descabello.

FICHA.-Plaza México, onceava corrida de temporada. Unos cuatro mil quinientos espectadores de entrada.
Clima.-Cálido, agradable.
Ganadería.-Montecristo: Gran abreplaza, muñeco ese segundo y serio el cierraplaza; traían juego además de presencia. Pesos 498, 528, 514, 542, 525 y 546 de romana.
Miguel Angel Perera.-Silencio tras un aviso y Silencio.
Juan Pablo Sánchez.-Al tercio tras ovación y Abucheo tras un aviso.
Diego Silveti.-Silencio en su lote.
Subalterno destacado.-El picador Ricardo Morales.
Juez de plaza.-Jorge Ramos, atinado.
Incidencias.
Al culminar la lidia del abreplaza un joven holandés saltó al ruedo, con el torso desnudo, luciendo mensajes antitaurinos. Fue reportado a su embajada por alterar el orden.

Video: Julián Herrera

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