Ante una entrada bastante aceptable de casi 3/4 de plaza, hicieron el paseíllo los tres jóvenes matadores de toros, con la mente puesta en salir airosos de tan importante compromiso.
Al tercio saludaron ante las fuertes palmas del respetable, y bajo en cálido y azul cielo hidrocálido se vivió una larga, larguísima tarde de 9 toros, 6 de lidia ordinaria y 3 de regalo, que a la postre no redituaron en la estadística, y el único que tuvo ejemplar adicional a modo fue Silveti, que emocionó fuerte al tendido que esperó y vivió una larga jornada de casi 3 horas y media de duración.
Juan Pablo Sánchez
El torero hidrocálido dio un buen saludo capotero con su primer ejemplar –Amor Lindo, con 500 kg. de peso y de la ganadería de Begoña– dibujando bellos lances. Tras el tercio de banderillas inició una faena de muleta doblándose toreramente con su enemigo.
Sánchez toreó relajado, atento a las condiciones del astado, cuando pudo bajó la mano con la figura erguida y dio un par de tandas con mucho temple, entendiendo perfectamente las condiciones de su enemigo que humillaba mucho. En un par de ocasiones, ya cuando el toro estaba viniéndose abajo, Sánchez supo resolver los apuros y los arreones en los que se convirtieron las embestidas del burel.
Mató de buena estocada para que el Juez de Plaza le concediera una oreja.
Con el segundo de su lote no tuvo suerte. Con el de regalo nos mostró ese espartano valor que tiene y que le hace tener siempre bien puestas las zapatillas en la arena. Desafortunadamente no tuvo suerte con la espada y todo quedó en palmas.
Arturo Saldívar
Amoroso fue el nombre de su primer ejemplar, un bien presentado toro de Begoña que de entrada hizo horribles cosas de manso. Se rajó en el capote y literalmente huyó de todos; El burel se terciaba y el respetable exigía que fuera cambiado.
Saldívar paciente y con buen ojo llamó a los montados para que le dieran puya. El toro tomó su vara con el picador de la querencia, y este al sentirse herido empujó fuerte. Aunque el resto de la lidia el matador tuvo que irlo sobando para meterlo en su muleta, el toro de repente se seguía terciando, aunque ya en menos cantidad.
La muleta inteligente de Saldívar le hizo que poco a poco fuera pasando de ser un toro manso a ser un toro que gracias al buen temple de su lidiador otorgara buenas embestidas. Saldívar lo metió pues en lidia y pudo con el. Tras un pinchazo sepultó todo el acero y el respetable demandó se le otorgara una oreja.
Con sus demás ejemplares corrió con la misma suerte del primer espada y poco pudo hacer.
Diego Silveti
El torero heredero de esa dinastía de tanto renombre tuvo en su primer ejemplar al que fuera el mejor de todos los corridos el día de hoy; Un toro noble que se dejaba y embestía con la cabeza baja. Desafortunadamente, Silveti, a pesar de haber estado bien con el, no logró hacer que la faena rompiera y aunque estructuró un par de buenas tandas, todo quedó en un saludo al tercio.
9 toros, corrida kilométrica, buenas actuaciones en términos generales de cada uno de los alternantes, un buen toro, dos regulares y el resto poco potables.
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